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miércoles, 30 de junio de 2021

Torre de la Parada. El pabellón de caza de los Austrias menores y su gran legado artístico.

"Cultura Hespéride" está de celebración. Mañana se conmemorará el cuarto aniversario de la primera publicación de esta bitácora, y oficialmente, el cuarto aniversario desde que el virtual Jardín de las Hespérides, y aún sin poder ofrecerse nada porque la situación sanitaria así lo permite, quería recomendar a todos mis lectores, una obligada visita a 'Orbis Vacui', proyecto de divulgación sociocultural sito en Valencia. La revolución cultural de las personas de buena voluntad empieza por los proyectos sencillos y que crecen a ritmo galopante.
En esta entrada de hoy, hablaremos de uno de los suntuosos pabellones, que lamentablemente desapareció en el 1714, en el marco de la Guerra de la Sucesión Española. Nos referimos a la Torre de la Parada, situada en el Monte del Prado, a las afueras de Madrid, y que durante mucho tiempo, fue una suerte de pedanía dependiente del municipio de Madrid, pero con gran interés cinegético, especialmente para los nobles y reyes, como rinde cuenta de ello, el Libro de la Montería de 1340, publicado bajo el reinado de Alfonso XI, y que nos llega hasta hoy, gracias a la labor recopiladora de Pedro el Ceremonioso, que desmenuzaba todos los recovecos geográficos de España y los lugares idóneos para ir de montería. Más allá de las recomendaciones cinegéticas que se realicen, es una fuente geográfica de gran calado, de como se veía la España medieval.
De hecho, uno de los motivos por los que Madrid es capital desde 1561 bajo el reinado de Felipe II, no fue únicamente porque fuese una ciudad carente de importancia durante las revueltas comuneras o porque allí no se encontrasen dirigentes que hiciesen sombra al poder real, sino por sus vistas excepcionales y su paraje. 

El Palacio del Pardo, conocido por ser la residencia de Francisco Franco desde 1940 hasta su fallecimiento en 1975, fue edificado por Enrique IV de Castilla en 1405 y fue pabellón de caza de los Austrias

Precisamente, en el Palacio del Pardo, una de tantos sitios reales desperdigados por zonas montañosas y que fue, durante mucho tiempo, el lugar de asueto y recreo de los monarcas, se edifició la Torre de la Parada. Luis de Vega - arquitecto del rey Carlos I de España junto a Alonso de Covarrubias - diseñó en 1544 este primitivo pabellón, parejo al diseño del primer 'sitio real' con propiedad que fue el Palacio de Valsaín en Segovia. A partir de su diseño, el mismo arquitecto, entre 1547 y 1549, y por encargo del todavía príncipe Felipe - a la postre Felipe II -, construyó el primer prototipo de este pabellón, tratándose de un edificio de marcada verticalidad, realizado en mampuesto y ladrillo, coronado con un chapitel - introduciendo un sello característico del arte filipino -. 
Sin embargo, es con el nieto de Felipe II, Felipe IV, cuando esta torre empieza a renovar sus aires. Felipe IV era un enamorado de las artes, alguien que supo conjugar su exacerbado hedonismo con su placer por el arte y la cultura, como bien muestra la construcción y amejoramiento del Palacio del Buen Retiro, y en los primeros años de su reinado, allá por la década de 1630, se emprendió, a cargo de Juan Gómez de Mora, arquitecto real, en poco tiempo, una importante transformación arquitectónica y decorativa del edificio. El arquitecto rodeó los dos primeros cuerpos de la Torre con una edificación, en la que utilizó una mezcla de ladrillo y mampostería, finalizándola en 1636. 

Los cuadros de la Torre de la Parada, hoy se encuentran en el Museo del Prado, como la serie 'Torre de la Parada'. Este cuadro es de Jacob Jordaens, el colaborador flamenco más famoso de Rubens, que muestra el mito de Cadmo y Minerva, el mito fundacional de la ciudad de Tebas, ya que esta aconsejó al primero que, una vez asesinado el dragón, enterrara sus dientes en el campo, del que empezaron a brotar soldados que se mataron entre sí, salvo cinco que le ayudaron en su cometido.

El otro día, fue el aniversario del nacimiento de Pedro Pablo Rubens (nació en 1577), y entre sus obras más conocidas, están las representaciones gráficas de los relatos de la Metamorfosis de Ovidio en esta torre, contratando para ello a Jan Boeckhorst, Jean Baptiste Borkens, Jan Cossiers, Cornelis de Vos - y también, someramente su hermano Paul, encargado de las representaciones de animales -, el niño prodigio de la pintura flamenca que fue Jan Van Eyck, Jacob Peeter Gowy y Peeter Simons, pero el más importante fue Jacques Jordaens, cuyo cuadro ilustra esta bitácora.

Cabe destacar que las cincuenta y dos obras que narraban los relatos mitológicos y que fueron encargadas y diseñadas por Rubens, son lo más destacado de esta Torre de la Parada, comenzando en noviembre de 1636 a trabajar el proyecto. Lo que Rubens consideraba, siendo el bocetista, era la 'invención' del ciclo, donde se entremezclaron la capacidad imaginativa y una gran potencia narrativa, de los que el Prado tiene en propiedad media docena, hechas a mano alzada pero con firmeza. De los cuadros que, hoy jalonan el Museo del Prado y previamente destacaron en la Torre de la Parada nos encontramos El rapto de Deidamia, o lapitas y centauros; El rapto de Proserpina; El banquete de Tereo; Orfeo y Eurídice; El nacimiento de la Vía Láctea; Mercurio y Argos; La fortuna; Vulcano forjando los rayos de Júpiter; Mercurio; Saturno devorando a un hijo; El rapto de Ganímedes; Heráclito, el filósofo que llora; Sileno, o un fauno y Demócrito, el filósofo que ríe

Sin duda, es patrimonio artístico español, pero también flamenco, en un momento en que la Guerra de los Ochenta Años, estaba en su punto más álgido, pero a la vez había cooperación entre las Provincias Rebeldes y el Imperio Español.

Lo que hoy se agrupa en el Museo del Prado como una serie de cuadros, tenía a su vez, sus propias series, con temas campestres, cinegéticos y cortesanos, donde se narraban no únicamente historias mitológicos, sino también representaciones de animales, retratos de miembros de la familia real, escenas de cacerías como también obras religiosas que adornaban al oratorio, todo en consonancia a lo que, en los tratados artísticos del XVII, se consideraba para las construcciones de recreo.

Otro de los pintores a destacar es el florentino Vicente Carducho, pintor que murió en 1638, después de que acabase su colaboración para la torre, y que destaca por las veintiséis pinturas que hoy figuran en el oratorio, de las que en el inventario de 1700 se citan seis como la vida de la Virgen, Adán, Eva, una Concepción, diez ángeles con atributos marianos y otros cinco cuadros sobre la Virgen, sitos en el techo.

En lo que a las representaciones animales (cincuenta y tres cuadros) que fueron realizadas por Frans Snyders y Paul de Vos, estas no fueron bocetos de Rubens, quién únicamente supervisaba el proyecto, destaca que únicamente tenían función decorativa, sirviendo la gran parte de ellas como sobrepuertas o sobreventanas. El pintor Peter Snayers representó en seis pinturas las cacerías de Felipe IV o de su hermano, el cardenal-infante, todas ellas en el Prado. 

Los cuadros anteriormente mencionados de Heráclito y Demócrito, se hipotetiza que formaban junto a Esopo y Menipo, de Velázquez, un grupo de cuatro filósofos antiguos. Velázquez tiene retratos cinegéticos como los de Felipe IV, cazador, El cardenal-infante Don Fernando de Austria y El príncipe don Baltasar Carlos, cazador; El Dios Marte, como así también, cuatro retratos de diferentes sujetos y enanos y la conocida como Tela Real, que hoy se conserva en la National Gallery de Londres.

Edificio modesto, pero a la vez lleno de gran cultura.

Finalmente, del edificio de la Torre de la Parada, sólo quedan las ruinas, dentro del Pardo. Poco más queda. En 1714, los austracistas ocuparon este edificio y el fuego destrozó lo que, irónicamente, había sido una de las peritas en dulce de los Austrias menores.

Heráclito no es como Demócrito. Heráclito llora... o mejor dicho, sabe que todo fluye, que todo cambia, que nada permanece, por eso no cabe en él, gran optimismo. Cuadro de Rubens del filósofo griego, pintado entre 1636 y 1638, hoy en la colección 'Torre de la Parada'

JAVIER RAMOS BELTRÁN, EDITOR EN JEFE DE CULTURA HESPÉRIDE, A 30 DE JUNIO DE 2021. 

¡4 AÑOS Y A SEGUIR SUMANDO!

viernes, 30 de abril de 2021

Breve repaso de la Unión de Lublin, el afianzamiento de Polonia-Lituania, la "Antemurale Christianitis", y la introducción del "rex regnat et non gubernat".

Si hay un Estado que merezca respeto por su salvaguarda decidida de Europa y sentar precedentes en lo que a la separación de poderes y al parlamentarismo se refiere, ese es Polonia-Lituania, que es la forma vulgar con la que se conoce a la República - o Mancomunidad - de las Dos Naciones (en latín, Res Publica Utriusque Nationis). Podrá parecer que a día de hoy, Lituania es únicamente un pequeño país del Báltico y que Polonia es un país sin más, pero nada de eso fue en un pasado, donde sin ser especialmente superpotencias tuvieron su grandísima cuota de importancia.

Lituania, la última nación europea en ser cristianizada, durante el siglo XII, estaba compuesta por nueve tribus bálticas: galindios y prusianos a orillas del Vístula, escalvianos, yotvigios, lituanos (también lituanos de las tierras altas) y selonianos por el centro, curonios y semigalianos en la saliente con el Golfo de Riga, y los latgalianos en el río Daugava. Nueve tribus bálticas sin apenas tecnificación, que profesaban sus respectivas religiones de corte pagano y politeísta, aunque con la Iglesia de Riga como su principal baluarte frente al expansionismo de las órdenes germánicas fronterizas. No obstante, aún a pesar de que se fundase la Fratres militiae Christi Livoniae (Hermanos Livonios de la Espada) por parte del obispo de Riga, Alberto de Buxhoeveden, en 1202, el proceso de evangelización en Lituania iba a ser duro y costoso frente a la ardua resistencia de sus pueblos, destacando la estrepitosa derrota contra los samogitios, pueblo dentro de la tribu lituana y liderados por Vykintas, en Saule en 1236, derrota que acabó con la muerte del segundo herrmeister de la orden Volquin von Naumbur, y la disolución de esta hermandad, que tuvo que unirse a la Orden Teutónica tras una dispensa papal que obligó a Hermann Balk, quién cinco años antes había cristianizado Prusia entrando triunfalmente por el Vistula, a acogerles. Cabe destacar que Königsberg, la actual Kaliningrado, y que fue la ciudad natal del filósofo Immanuel Kant (de ascendencia lituana), fue fundada en 1235 por el susodicho Balk, y que, hablando en puridad, ni son alemanes ni son rusos, sino lisa y llanamente prusianos, que eran la tribu lituana más al sur. Irónico que la diosa Borussia, máxima ejemplificación de Alemania, no fuese germánica, sino lituana. Y que Federico II de Prusia, el gran ídolo de muchos dirigentes, incluyendo Hitler, por su pragmatismo y su romanticismo, no fuese el caballero alemán imaginado, sino lisa y llanamente un pescador del Báltico. Pero en fin, "Gott Mitt Uns" y la "Schwarze Adler" son hoy, símbolos de una Alemania (lituana) del pasado.

En 1236, Lituania adquiere el rango de ducado, el Gran Ducado. Aprovechando las tierras rutenas que los mongolos habían invadido, los lituanos buscaron expansión, firmando a menudo tratados con ciudades fronterizas como Novgórod, y afianzando su dominio en el Báltico bajo el dominio de Danílo Galitsky, quién fue nombrado en 1253, como primer Rey de Rutenia. No obstante, Mindaugas, su gran enemigo y contra el que se habían coaligado las principales órdenes religiosas y Danílo Galitsky, como otras tantas veces se apoyaron, se coronó en 1251 como Rey de Lituania, supuestamente el día 6 de julio, considerado hoy en Lituania como Día de la Patria. El Reino de Lituania, ya como reino cristiano, reconocido por el Papa Inocencio IV, fue la gran esperanza de la cristiandad para contener a la Horda Dorada del Imperio mogol. Se pasó de adorar al dios Perkunas a acoger al cristianismo con gran gozo. Tras ordenar el rey Mindaugas la construcción de la Catedral de Vilna en 1251, Lituania avanzó con paso firme hacia el cristianismo. De esta etapa destaca San Vitás, primer obispo cristiano de Lituania. No obstante, en uno de los errores más garrafales de la Cristiandad, como lo fueron las Cruzadas bálticas contra pueblos europeos que profesaban el paganismo, Lituania abandonó la religión cristiana, produciéndose el Gran Levantamiento Prusiano que duró más de catorce años.

Mindaugas consiguió, por tanto, el primer estado unificado de Lituania, y todo a pesar de que a su muerte se produjesen períodos de grandísima inestabilidad, solamente subsanados con el ascenso de la dinastía de los Gediminidis, de la que descienden los Jagellones.

Cuando Vladislao II de Jagellón se convirtió al cristianismo en 1387 para contraer matrimonio con Eduviges I de Polonia y formalizar la unión personal de Polonia y Lituania, este último estado, acabó por cristianizarse tras un largo período de conflictos, intentonas y escaramuzas por estar envueltos entre católicos al norte y ortodoxos por el Este, materializándose la Unión de Krewo el 1 de julio de 1385.

Polonia, por otra parte, desde el 966, ya era un reconocido territorio. Precisamente, ese año 966 se considera el año del bautizo polaco, destacando a Miecislao I y Boleslao I como sus duques, antes de que Polonia se convirtiese en un reino en el año 1025. El Congreso de Gniezno, en el 11 de marzo de 1000, también marca el inicio de la identidad nacional polaca, pues se reconoce a Adalberto de Praga, primer dirigente eslavo canonizado, como un defensor de la cristiandad, y al nuevo estado polaco, como un miembro de pleno derecho de la familia de los reinos cristianos.

Los piastas fueron la dinastía reinante hasta 1370, teniendo que aguantar una larga fragmentación —la primera de muchas— desde 1138 hasta 1320. Casimiro III el Grande fue el último rey varón de los piastas, sucediéndole en el trono, su sobrino materno Luis I de Hungría, merced a un acuerdo por el que este sería sucesor de su tío si moría sin descendencia. No obstante, la hija de Luis I de Hungría, Eduviges I de Polonia - posteriormente, Santa Eduviges, patrona de Hungría y de la Europa Unida (que no Unión Europea) - como ya hemos dicho con anterioridad, cumplió con la Unión de Krewo, volviendo Polonia a la dinastía Jagellón, uniéndose esta con Lituania en una unión personal fructífera.

Retrato de Santa Eduviges, pintado por Marcello Baciarelli (1731-1818)

Polonia-Lituania fue el mayor reino cristiano, protagonizando épicas batallas, como la de Grunwald en 1410, en la que es otra hazaña polaca, donde derrotaron a la Orden Teutónica, a orillas del lago Masuria, en la actual Tannenberg. El 15 de julio, en honor a las tropas encabezadas por Jogaila y que se alzaron con la victoria, es un festivo en Polonia, Lituania y Bielorrusia. 

En esta Polonia nació Nicolás Copérnico, el más reconocido de los heliocentristas, precursor de los pensamientos de Galileo Galilei… y dos siglos más tarde, Johannes Hevelius.

La unión personal de Polonia y Lituania se afianzó el día 1 de junio de 1569 en la ciudad polaca de Lublin, a fin de encontrar un sucesor para Segismundo II Augusto I Jagellón, quien no tuvo descendencia. Finalmente, se hizo efectiva una unión de dos siglos, creándose la Mancomunidad de las Dos Naciones, equívocamente una república, pues seguía siendo una monarquía, pero con una particularidad, que era una monarquía electiva, y en palabras de Jan Zamojski, "rex regnat et non gubernat". Pero no al estilo del Sacro Imperio Romano Germánico, atomizado por reinos, margraviatos, ducados y condados, sino una auténtica unión. A ese período se le conoce como Rzecpospolita.

La Unión de Lublin estuvo a punto de no salir, por el temor de los nobles lituanos a poder sufrir pérdidas y a que Polonia fuese la centralizadora de todo esto. No obstante, y aun a pesar de las reticencias lituanas, acabó saliendo por un gran consenso.

Se decidió que habría un parlamento común, el Sejm, con 114 diputados polacos y 48 lituanos, y un senado con 113 polacos y 27 lituanos, y que habría un único señor de Polonia y gran duque de Lituania. Aun a pesar de todo ello, poseían diferentes ejércitos. A destacar los famosos húsares alados, la infantería ligera de vistosos plumajes, que se destacaron en acciones como la de Viena en 1683 o en las dos batallas de Chocim en 1621 y 1673, donde derrotaron a los otomanos, sempiternos enemigos de la civilización europea.

Volviendo al "rex regnat et non gubernat" se produjo una auténtica separación de poderes que relegó al Jefe de Estado a ser un mero representante exterior. La Libertad Dorada - o Democracia de los Nobles - fue el punto álgido de esta grandísima manifestación en 1573, estructurado en elecciones libres para todos los nobles que quisieren participar, la convocatoria del Sejm cada dos años por el rey, tomar a los Artículos del Rey Enrique como la constitución - que además aseguraba transparencia a sus dirigentes -, derecho de insurrección de los nobles contra el Rey, derecho de un diputado a oponerse a la mayoría de la sesión del Sejm ("liberum veto") y también el derecho a configurar organizaciones o parlamentos paralelos.

Libertad Dorada. La República en el cénit de su poder. Cuadro de Jan Matejko (1838-1893)

Lo que hoy se ve como algo normal en la Mancomunidad de las Dos Naciones ya se practicaba, resultando revolucionario. Influyó también en las guerras civiles inglesas que enfrentaron a los realistas de Carlos Estuardo y los parlamentarios de Devereux, Fairfax y Cromwell. Si bien es cierto, no era una democracia al uso, pues la nobleza —szlachta—, la única con derecho a voto y a ser votada, era únicamente un 10% de la población.

Aunque algunos lo hayan querido comparar con la Unión Europea actual, su unión atiende más al actual Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, por no tratarse de una confederación, sino de una unión personal entre dos países diferenciados. Conceptos como confederación o federación provienen de esta época.

Juan III Sobieski, rey de la Mancomunidad de Polonia entre 1674 y 1696, y uno de los más reconocidos estrategas de su tiempo



Finalmente, en 1795, acabaría desapareciendo Polonia, fragmentada entre Prusia, el Sacro Imperio Romano Germánico y Rusia, con un tímido intento de renacimiento en 1807 bajo la égida de Napoleón con el Gran Ducado de Polonia. Lo que vendría después para Polonia sería un gran declive y la emigración forzosa de sus más eminentes hombres cuando Polonia pasó a ser el Zarato de Varsovia en 1815. 
Las tres particiones de Polonia, como consecuencia de la pérdida de importancia de esta nación tras perder la hegemonía del Báltico en detrimento de Suecia y Rusia (con la que estuvo aliada en la Gran Guerra del Norte) y con la Guerra de Sucesión Polaca que acabó con la firma del Tratado de Viena y el ascenso al poder de Augusto III de Polonia, comenzaron en 1772.
Eminentes artistas como el pianista Frédéric Chopin, profesor de piano y virtuoso con sus "Nocturnas", el escritor Niemcewicz y los poetas Adam Mickiewicz y Juliusz Slowacki, tuvieron que emigrar de Polonia, después del fracaso del Levantamiento de Noviembre entre 1830 y 1831 encabezado por Adam Jerzy Czartorysky, la única persona que fue gobernante de dos países: Rusia entre 1804 y 1806, y Polonia en el levantamiento anteriormente mencionado. 
Guillaume Apollinaire (1880-1918), poeta francés, famoso por sus caligramas, nació en Roma, hijo de madre polaca.
Mi honor y reconocimiento para el pueblo polaco, mi honor y reconocimiento por un pueblo que defendió Europa con su sangre y que precedió a lo que hoy somos. Si se condenan el éxodo judío y el éxodo gitano, ¿por qué no el polaco? Polonia, histórica nación a la que han robado territorio, a la que han humillado y la que han denigrado. Polonia siempre adelante. Similar a Lituania, quien también perteneció al Imperio Ruso, un imperio que de cara al exterior se mostraba europeo y dentro era paneslavista, y que en 1863, tras su Levantamiento, vio cómo se prohibió el alfabeto latino para sustituirlo por el cirílico. "Si Deus nobiscum, quis contra nos". 

Zyj, swobodo, Polsko, zyj!

sábado, 27 de febrero de 2021

El ataque de la suciedad antiestética

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No hubo más motivo de orgullo en el aciago 2020 para mí, que el acudir a la manifestación agrícola del día 14 de febrero del 2020 en Valencia. Manifestación calificada de alto riesgo desde el Ayuntamiento de Valencia y desde la GVA. Una manifestación pacífica en la que sólo hubo tractores, coches, humildes agricultores con azadas y corbellas, y lo mejor y más granado de nuestro campo, protestando contra la depreciación, contra los intermediarios crapulosos que se enriquecen a costa del sudor, las lágrimas, los callos y el sufrimiento del noble agricultor, un agricultor que fundamenta su nobleza en callos y sabañones. Y fue una manifestación sin ninguna algarada violenta, sin provocaciones, sin amenazas, sin destrozos, sin agresiones... Igualito a lo ocurrido en las manifestaciones por ese «grandísimo» artista que es Pablo Hasel.

La suciedad antiestética e inmoral no se muestra únicamente en la fealdad, sino en el carácter decrépito, holgazán, envidioso e inmaduro de quién la porta. Se muestra también en esos comportamientos que demuestran que la finísima línea entre el incivilizado orangután y el supuesto humano civilizado, el «zoon politikón», no es más que eso, una finísima línea.

Ardieron las calles - intento que esta sea una expresión figurada y no creer que haya podido pasar de verdad - no para protestar por un sistema injusto que ha destrozado a Montesquieu y la separación de poderes, sino para defender a un rapsoda mediocre y millonario, hijo de un crapuloso, que a su vez era hijo de otro crapuloso enriquecido durante el franquismo y que han participado en ese clasismo institucionalizado y sistemático que es el separatismo catalán. 

En ocasiones, me gustaría entender que puede pasar por las cabezas de los ideólogos de esas manifestaciones, aunque quizá, sabiendo que son los niños de papá consentidos que nunca responden por las maldades que hacen, ya nos podemos imaginar lo que por esas cabezas pasan.

Mientras en Europa va destrozándose su patrimonio cultural e histórico, su tradición y todo lo que hemos sido, a fin de buscar la subversión cultural e ideológica, y la homogeneización como si fuésemos borregos no pensantes, y mientras vemos atropellos contra señores mayores que dieron la vida por las futuras generaciones, aquí en España, país donde se conculcan derechos y no va a la zaga de otros países europeos en los que a destrucción de patrimonio material e inmaterial respecta, sólo se sale para defender al haragán. Defended al pobre hombre agredido en Linares por un energúmeno pederasta y borracho, defended a los sanitarios, que ya no pueden dar más de sí ante vuestros desmanes, defended a los maestros, defended a los comerciantes... defendednos a los agricultores.

Los mismos que se apuntan un tanto heroico por salir a manifestarse por un cerdo mediocre y haragán en este enfermo y decadente país donde se ve a la noche a las mesalinas y a los sátiros ponerse mutuamente la cornamenta, son los mismos que criminalizaron las manifestaciones agrícolas y son los mismos que consideran facha y rancio todo tipo de manifestación cultural.


*Javier Ramos Beltrán, a 27 de febrero de 2021*

viernes, 5 de febrero de 2021

21 años. 4 años de Cultura Hespéride.

Oficialmente, el cuarto aniversario de "Cultura Hespéride" será el 30 de junio. Fue ese día, cuando yo, todavía estudiante de Bachiller - y ya estoy en Tercero de Carrera, cuanto ha llovido - decidí apuntalar una labor que yo llevaba tiempo haciendo, como lo era la divulgación cultural, y acercar al pueblo y a todos aquellos que lo deseasen, algo tan noble para el alma y el espíritu como todo tipo de manifestaciones culturales.

Hoy, es el día de mi vigesimoprimer cumpleaños, y yo, como otros tantos de nuestra generación, nos encontramos por primera vez en mucho tiempo con unas dificultades nunca antes vistas en un país del primer mundo - o al menos, España, supuestamente lo es -. Con unas dificultades que sí vivieron nuestros bisabuelos y tatarabuelos con la pandemia de gripe de 1918 en el ámbito sanitario y como sí vivieron nuestros abuelos con la cruenta Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial y las consecuencias posbélicas de ambos enfrentamientos.

Quizá la situación no sea tan dramática, quizá de aquí salgamos sin vivir en la pobreza - y Dios quiera que sea así -, pero desde luego, acabemos como acabemos, moralmente, estamos legando una sociedad peor de la que nos legaron nuestros padres y abuelos. No sé si yo y otros tantos con los que me junto y hablo seremos las excepciones que confirman la regla, pero muchos jóvenes de hoy en día, han crecido entre algodones - y eso es perfecto -, pero no les han inculcado que es lo que hay que hacer para llegar hasta esos algodones, hasta esas cunas de oro, hasta esos bienes materiales, que deberían ser las hojuelas de la miel de los valores familiares. Sería bastante peliculero si dijera que yo he vivido en carestías, cuando, objetivamente, he vivido mejor de lo que vivió mi padre y, por supuesto, mejor de lo que vivió mi abuelo. Y aunque yo tuviese los caprichos que quisiese, jamás fui un niño mimado, ni caprichoso, ni sentía especial pretensión por algo más allá de por la cultura o por el campo. No. Y tampoco es cuestión de atizar a otros, pero la cosa es así.

Quiénes me conocen, saben que yo esperaba que viniese mi cumpleaños, no por las multitudinarias fiestas que jamás me hicieron - y tampoco pretendí - ni por los exuberantes regalos que me hiciesen - y me hacían regalos normalillos -, sino por poder ir al Museo del Prado. En mi cumpleaños o en vísperas. Y así fue hasta los doce años. Cuando falleció mi abuelo Ramón en enero del 2013 - un mes antes de que yo cumpliese los años - aquella tradición se paró, aunque pude seguir yendo durante veranos y otoños a ver la más inmensa, excelsa e imperial pinacoteca del mundo. Y así me educaron, me educaron en cultura, me educaron en trabajo duro y me educaron en amor.

Mis deseos para cuando acabe esta pandemia es que podamos salir con una mejor calidad humana, que se siga divulgando cultura en condiciones y que no haya nada que coarte nuestra libertad. Yo cambiaré y mejoraré en la medida de lo posible, no quiero entrometerme en los personalismos y circunstancias de cada individuo, algunos, ya han sustituido la cruz - da igual cristiana, que celta - por la que muchos de nuestros compatriotas europeos dieron la vida por la T del consumismo y del capitalismo, aunque, eso sí, trabajamos los de siempre. "Nosotros somos nosotros y nuestras circunstancias".

Muchas gracias a todos los que me acompañaron a lo largo de estos veintiún años de vida. Muchas gracias a todos ellos, porque espero seguir contando con su amistad, su calor y su buen trato en este largo trayecto que es la vida.

Lo que puedo decir, es que yo no me críe con caprichos, me críe para ser un hombre de bien, que amase a su Familia y que diese la vida por lo suyo. Al fin y al cabo, eso es la naturaleza de los hombres de bien.

JAVIER RAMOS BELTRÁN, A 5 DE FEBRERO DE 2021

domingo, 25 de octubre de 2020

En recuerdo de mi abuelo Ramón, el más grande.

 Hoy, 26 de octubre de 2020, sería la conmemoración del nonagésimo aniversario de mi abuelo. Bueno, sería no, es. Es la conmemoración del nonagésimo aniversario del nacimiento de mi abuelo, D. Ramón Ramos Hernández.

Mi abuelo nació en Calderón, sus padres eran D. Victoriano Ramos García (1890-1963) y Dª Esperanza Hernández García (1904-1931). Y sí, como lo oyen, mi bisabuela murió al poco de nacer mi abuelo. Mi bisabuela murió en enero de 1931, por unas complicaciones del corazón, y mi abuelo había nacido escasos cuatro meses atrás. No corrían buenos tiempos para una España que vivía convulsos cambios políticos. A la desconfianza de la población española sobre la dinastía Borbón, cuya restauración ya llevaba cinco decenios largos, no habiéndose acometido ningún tipo de reforma, sino todo lo contrario, pues además se perdieron las últimas posesiones del Imperio Español, como lo fueron Cuba y Filipinas en 1898, en una derrota deshonrosa, que tuvo la deshonra después del Tratado de París del 10 de diciembre - irónico, pues es el día de la Virgen de Loreto - donde a los españoles se nos repartieron las migajas de una guerra que nosotros jamás provocamos y que perdimos aún a pesar del heroísmo, del resuelto heroísmo de los nuestros, pero que contó con la desidia de la sociedad civil española, la que tantos años lleva siendo empoderada falsamente bajo las premisas de que el odio a la Patria y la falta de respeto a tus mayores y a la experiencia es algo que los "libera".

En ese año 1930, en el mes de enero, Miguel Primo de Rivera, dimitió como Presidente del Directorio Militar, cuando bajo su gestión, tras mucho tiempo, se intentó aparcar el desangramiento que España sufría a causa del turnismo político, del falso Dios del turnismo político. Dimitió por perder el favor de Alfonso XIII, el mismo que en los momentos previos del Desastre de Annual gritaba con total profusión "vivan los hombres", un infame sátiro como toda la patulea dinastía de los Borbones que ni tan siquiera la sangre de un honrado ingeniero alicantino puigmolteño pudo aplacar. Porque Alfonso XIII era un tipo glotón y hedonista, un tipo que tenía películas pornográficas siempre a su disposición y, al igual que su abuela, la "querídisima" Isabel II, fue rey desde niño - en su caso, incluso antes de nacer -, pero sin recibir una educación adecuada al cargo que iba a ejercer. Y como todo tipo glotón y hedonista era incapaz de ver quién se partía la cara por él, creyendo que él era el único representante de España, pues Primo de Rivera le salvó de una investigación parlamentaria como consecuencia del Informe Picasso.

Lo que el bienio reformista de la II República se imputa a sí mismo de una forma demagógica y casi tan falsaria, lo inició Miguel Primo de Rivera, como lo fue la escolarización en pequeñas aldeas y, por supuesto, la igualdad salarial, en un proceso que comenzó en la Huelga de la Ferroviaria "Barcelona Traction" en 1919 y que acabó por confirmarse con la unión corporativista entre la Unión Patriótica - "antipartido" - y los sindicatos existentes. 

Mi abuelo Ramón tenía dos hermanos mayores: Isabel y Enrique. Mi bisabuelo Victoriano - "Víctor" - había casado previamente con una mujer de la aldea de El Derramador, quién también falleció, pero fue por tuberculosis, llevándose con ella a una pequeña niña llamada Felicia (abuela mayor de mi abuelo Ramón, por tanto). Era un ambiente familiar, hogareño y solariego, con las típicas carencias que todo hogar rural en unos tiempos de desigualdades se vivían. La ingente cantidad de tierras que mi Familia tenía en Calderón - seguimos teniendo - y que eran perfectamente trabajadas, por desgracia, no daba para mucho. La "cuestión agraria" se empezó a abordar con Primo de Rivera, mucho antes de que el bienio reformista de la II República, la llevase a práctica. Quede claro que mi bisabuelo tenía tierras y, técnicamente, era un terrateniente; quede claro también que igual que tuvo trabajadores a su cargo y él también trabajó a cargo de otros como su hijo, no fue un "señorito de derechas" como cualquiera que lea esto pensaría. 

Mi abuelo Ramón pronto pasó a cuidados de una familia de San Antonio conocida como "Los Carriles", en una práctica muy común para aquellos que se habían encontrado con el fallecimiento prematuro de una madre, la que proporcionaba lactancia. Mi abuelo tuvo que estar hasta los cinco años junto a su madre 'adoptiva' Maximina en San Antonio, y digo 'adoptiva' entre comillas, pues él seguía viviendo en Calderón con su padre, quién pagaba a su madre 'de leche' para que le proveyera de cuidados. Aquella familia se trasladó posteriormente de San Antonio a Torrente, y seguimos manteniendo una buena relación con ellos, con los 'hermanos de leche' de mi abuelo.

Curtido, como todo hijo de vecino nacido en los convulsos años 30, en las más inimaginables de y atroces de las situaciones, mi abuelo supo salir adelante sin más ayuda que la de sus familiares y amigos que vieron en mi abuelo la mayor capacidad de resistencia nunca antes vista. Aún a pesar de ser muy constante y trabajoso en los estudios, ya sabemos lo que pasaba entonces a quiénes no tenían posibles, y tuvo que seguir trabajando en el campo. De 1948 a 1949 realizó el servicio militar en Manises y afianzó su noviazgo con mi abuela, con la que se casó en 1958. En 1960 nacería su único hijo, mi padre.

Mi abuelo sorteó no sólo las dificultades aparejadas a los hombres y españoles de su tiempo como las dificultades económicas o casi un éxodo rural. Mi abuelo que hasta los cuarenta años estuvo viviendo en su aldea tuvo enfermedades respiratorias que estuvieron a punto de llevárselo por delante y muchos sustos en el corazón. Hablamos de cuando mi padre era un niño pequeño, muy adelantado a los suyos y a quién le propusieron continuar sus estudios en el Colegio Santa Ana de Utiel, donde a mi padre se le subió un curso (como se intentó hacer conmigo, pero aún a pesar de superar favorablemente las pruebas de CI y todo, hubo cierta 'china' en el zapato con un dibujo que no le gustó al psicólogo). Quizá una inteligencia heredada, quizá la inteligencia del esfuerzo, del valor, de un talento que poco a poco se va puliendo.

De mi abuelo Ramón poco más puedo decir. Que se mudó de Calderón a San Juan, no participó de un masivo éxodo rural como si hicieron muchos contemporáneos suyos, pero sí se mudó. De una aldea a otra que distaban apenas tres kilómetros y a la que se fueron andando y sin coche. Compraron una casa, en tiempos en los que se alquilaba, en la Calle Nueva de San Juan, cuando esta era una aldea pujante en la Vega del Magro, y que miraba a los ojos a la siempre hegemónica San Antonio. Una casa que no tenía agua potable, ni cañerías, y en los que se tenían que hacer las necesidades en un corral; una casa que hasta el año en que murió mi abuelo (2013) no contaba con un sistema de vitrocerámica y en el que se tenía que calentar la sartén con una bombona. Recuerdo yo la de veces que he tenido que meter la bombona. 

Y aún así, aún a pesar de las carencias, vivió feliz. Si tenía que doblar turno en el campo para que mi padre - quién nada más acabar el servicio militar quería estudiar carrera universitaria y no tirarse la vida en el bar - pudiera estudiar lo hacía y a su vez, le seguía enseñando a mi padre la utilidad y la bondad del trabajo duro. Si en mi casa hasta mediados de los años 80 se seguía asando una patata, una simple patata, en una estufa de madera se hacía. Época de pocos caprichos, época de sufrimiento y se salió adelante.

Por eso, yo me siento orgulloso de ser el nieto de tan egregio hombre, me siento orgulloso de que cuando yo pintaba y dibujaba, cuando tenía una carrera artística por comenzar, él colgaba mis lienzos y mis dibujos en su sala de estar, porque él siempre se sintió orgulloso de tener un nieto como yo, siempre se gloriaba de hablar de mí. Porque él y nadie más que él, me entendió. Porque yo a él le he dedicado cuadros, dibujos y artículos como este, a él le he dedicado lo poco bueno que me ha pasado en la vida, porque sé que en las muchas veces que me abato, él estará ahí para acompañarme y guiarme. Desde el cielo. Desde el cielo donde están los abuelos, desde el cielo donde están los más grandes.

Porque yo sí siento orgullo de tener cultura de la familia, orgullo de trabajar duro y orgullo de ser aldeano. Porque yo sí siento orgullo de tener valores que hoy día se pierden en medio de la vorágine globalista y torrebabelista. Porque yo te quiero, abuelo. Tenlo por seguro. Me disculpo si alguna vez pudiera haber hecho algo que te deshonrara, pero ten en cuenta que todo lo hice por ti, por tu nombre, por tu figura. Te quiero abuelo. Te quiero mucho. Por haberme enseñado todo lo que soy. A ti, consagro esta entrada. La mejor entrada de Cultura Hespéride.

Y, por cierto, a tres días del cumpleaños de dos personas, también muy especiales en mi vida. Personas especiales que nunca jamás pudieron conocer a mi abuelo, pero que si lo hubieran conocido, lo hubieran querido. Dos personas especiales como lo son los hermanos Mira (Borja y Carlos), a quiénes les deseo la mejor de las suertes y una felicitación de cumpleaños anticipada para el día 29 de octubre.


En memoria de mi abuelo Ramón, en el recuerdo de mi abuela Luz. En el recuerdo de su hijo. En el recuerdo de su nieto. En el recuerdo de todos cuantos le quisimos.


jueves, 22 de octubre de 2020

¿Qué pasa con la cultura, qué pasa con la ética de la estética?

Hagamos como Ludwig Wittgenstein, y establezcamos que ética y estética "sind Eins" (son uno), hagamos un "nulla ethica sine æsthetica", tan necesaria en este mundo cobarde y ávaro, sin justicia, sin belleza y también sin Dios, e intentemos establecer que, no es nada superficial este axioma latino. ¿Es que no son acaso la ética y el arte, auténticos emanantes de la estética y de la belleza? ¿Es que bondad y belleza no están relacionadas? Peor es lo que propone el posmodernismo beauvorista, "evolución" de las peores artes surgidas al albor del siglo XX y mal llamadas vanguardistas. Fue entonces cuando el arte dejó de tener esa función ético-estética, cuando dejó de ser la máxima expresión de la furia y el amor, del espíritu y la bravura, y de las sensaciones contrapuestas de genios. Se democratizó el arte, y se democratizó mal. Entonces cayó el Dios del arte, cayó Occidente, cayó la cultura, cayeron los cardum romanos, cayeron las columnas, cayeron el dórico, el jónico y el corintio, cayó el románico del Pantocrátor, el gótico de la Theotókos que recuperaba la perspectiva lineal, el renacimiento del antropocentrismo botticeliano y davinciano, el barroco de las tinieblas italianas e hispánicas y del regocijo flamenco, el recargadísimo rococó, el neoclasicismo que influyó hasta en la configuración de los Estados Unidos de América - quiénes querían ser una Atenas americana -, la rabia y la incomprensión del romanticismo o las marcadas y coloridas pinceladas del impresionismo. Cayó el arte y nacieron nuevos ídolos. Ni tan siquiera un antropocentrismo, no fue más que un egocentrismo hedonista que defendía - si es que defendía algún ideal - la ideología del 'porqueyolovalguismo', sin haber mérito de ninguna clase, dejándose de hacer arte. Dejándose de proclamar la única verdad, la verdad de la estética, dejándose de lado el susurro divino que a tantos hombres, que a tantos artistas inspiró a llegar a las más altas cotas.

¿Y qué es el mundo de hoy día? ¿Qué son hoy los Pedro Sánchez en España? No me refiero a un nombre que llevan millones de españoles y que es igual de común que un "Antonio López", un "Juan García" o un "José Martínez", me refiero a ESE - si es que se necesita ponerle en mayúsculas -, a alguien que no ha de ser únicamente considerado un traidor, un felón o un advenedizo, gracias a algunos que no son traidores a la Patria a la que pertenecen, pero no a la que sienten, porque únicamente abogan por su destrucción, no, Pedro Sánchez es el remate final del declive occidental, pero uno de tantos remates finales que ha tenido el declive de una civilización que abandona la estética de la ética, la ética de la estética. ¿Qué es lo que ha hecho Pedro Sánchez que sus predecesores desde la llegada del nuevo Dios que era el Régimen del 78 no hayan hecho? Aznar también pactó con secesionistas, por poner un ejemplo de alguien con una ideología contraria - pongamos en comillas, lo de ideología porque no hay idea, no hay acción, y en contrario, permítanme que haga casi una mueca más de desagrado que de risa - a nuestro ilustre y actual Primer Ministro del Reino de España (o de lo que quede de ella). Pues el mundo de hoy día, es una sociedad condenada, una sociedad de adocenados para los que todo esfuerzo y toda reivindicación cultural son algo totalmente ajenos, la grandeza de tiempos pretéritos, el orgullo de las raíces, se oculta por quiénes lo consideran ofensivo. Se vocifera la endofobia, se pide perdón hasta por el más simple acto y se promociona la mediocridad como la más alta cota a la que un se humano ha de aspirar. Si eres mediocre, si no divulgas, si vives a costa de quiénes trabajamos y nos partimos el lomo, si eres una persona que en otros tiempos hubiera sido considerado lo que demuestra ser que es el tonto del pueblo pero ahora eres líder de opinión de las juventudes de tu pueblo, si eres envidioso, si detestas tu patrimonio histórico y cultural, y si en definitiva, eres ese 'tonto útil' del sistema establecido por el posmodernismo, que emana del derecho positivo y no del natural, recuerda que recibirás prebendas, recuerda que serás el prohombre de esta nueva moral mundialista.

Protestas en Chile: Encapuchados incendian Iglesia de la Asunción en medio  de masiva manifestación en Santiago | Plaza Italia | Estallido social |  Sebastián Piñera | FOTOS | VIDEOS | | MUNDO | EL COMERCIO PERÚ

Cúpula de la Iglesia de La Asunción en Santiago de Chile que cae ardiendo en llamas tras los incidentes de la pasada madrugada del 18 de octubre.

Y mientras, vemos como se producen evidentes atentados estéticos, porque saben que el peor ataque que puede hacerse al común de un Pueblo, es el ataque a su patrimonio y a su cultura. Las protestas de Chile, independientemente de su legitimidad, se saldaron con un ataque a dos icónicas iglesias de su capital - de una capital fundada por Pedro de Valdivia y que tiene el nombre del Patrón de la Hispanidad - como lo son la Iglesia de San Francisco de Borja construida entre 1872-1876 por iniciativa de la Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl (compañía que, desde su fundación el 29 de noviembre de 1633 por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, abogó por mejoras en la vida de agricultores, aldeanos y construyeron hospitales, orfanatos, residencias e instituciones psiquiátricas) y la Parroquia de La Asunción, destruida sin contemplación alguna y saqueada para posteriormente ser objeto de mofas por ello mismo, siendo remembranza de las peores imágenes de nuestra última Guerra Civil en la que los milicianos saqueaban hasta los osarios y se vestían de forma infame con la indumentaria litúrgica.

¿Pero se quedan ahí todos estos ataques a la cultura occidental, en la que el cristianismo desde Saulo de Tarso encontró su acomodo por su perfecta aclimatación a lo mejor de la Antigüedad? No. Pero recapitulemos, pues el término multiculturalidad implica destrozar cultura occidental, eurodescendiente o cristiana. E implica destrozar también lo que hubo 3.000 años antes de que viniese el cristianismo en Europa.

Pongamos un ejemplo palmario de atentados, de 'accidentes', como los que ocurren en Francia desde principios del siglo XXI, cuando la multiculturalidad entró arrasándolo con todo, merced al 'Liberte, Egalité, Fraternité' que dejó de ser libertad para ser esclavitud posmoderna, que ponía la igualdad por encima de la calidad y la equidad y la fraternidad que jamás reconoció como hermano al nacional al que siempre envidió. ¿Es accidente lo que ocurren con numerosos templos cristianos en Francia? Pues pueda ser, las casualidades - o las no tan casualidades - existen. 

Se incendió en París la iglesia en la que se filmó "El Código Da Vinci" | TN

Iglesia de San Sulpicio, de estilo barroco y neoclásico, que tomó más de dos siglos para construcción (1646-1870) y que tiene en su interior obras de arte que representan escenas bíblicas como la lucha de Jacob contra el ángel o la expulsión del general Heliodoro el Sirio del templo, ambas pintadas por Delacroix, y numerosas esculturas.

El incendio de Notre-Dame de París - uno de tantos monumentos consagrados a Nuestra Señora de ese arte tan 'mariano' que era el gótico - de 2019 fue el más conocido y el que más conciencia social movió, pero quizá de lo que se hable tan poco, es que un mes antes de la quema de Notre-Dame de París, el día 17 de marzo, se quemó la Iglesia de San Sulpicio, segundo templo más grande de París tras la famosa catedral, y que, como curiosidad 'mariana' hemos de reseñar que tiene un altar dedicado a la Virgen, rematado con un fresco en que la Madre se eleva al cielo rodeada de ángeles (pureza), santos (santidad) y doctores (conocimiento), de San Pedro a la derecha y a su izquierda, Sulpicio Pío (576-646), quién como obispo de Bourges, se destacó por su férrea disciplina y su bondad, junto a otras advocaciones marianas. 

Y, por supuesto, no podía faltar la clásica representación de la "Virgen con el Niño" aplastando a una serpiente, en una escultura del neoclasicista Jean Baptiste-Pigalle, flanqueada por columnas de Leptis Magna, que a Luis XIV le fueron ofrecidas en 1685 tras una de sus incursiones contra los berberiscos, destinándose unas cúpulas a la construcción de este bello monumento eclesiástico y otras al Palacio de Versalles.

Lo más sobrecogedor es ese trasfondo ideológico, de guerras de religión y de las continuas disensiones entre Occidente-Oriente, y como ya he mencionado con anterioridad, atacan al corazón, al pulmón del Pueblo: ese patrimonio histórico, cultural y artístico, ese patrimonio que se levantó por el buen hacer y por la inspiración divina de toda una comunidad nacional. "Los susurros de Dios" los llamamos los amantes del arte; las pulsiones, el talento y la piedra a pulir que la realidad nos lo demuestra. La piedra es firmeza, la piedra es solidez, la piedra es raigambre, es la unificación de un Pueblo, de una comunidad nacional en un credo común y una lucha espiritual.

Pero no sólo arden, en la Iglesia de Nuestra Señora de los Infantes de Nimes, con excrementos humanos se dibujó una cruz, se destrozó el altar, se profanó el sagrario y se robaron las Sagradas Formas, ocurriendo lo mismo en otra Iglesia de Nuestra Señora en Dijon, donde tras forzar la puerta del Sagrario, pisotearon las Sagradas Formas.

Por no hablar de la Catedral de San Pedro y San Pablo de Nantes, cuyo incendio se produjo el día 18 de julio de este mismo año - día de San Federico y conmemoración de un capítulo de nuestra Historia Patria, cuya sola mención hace que se regurgiten los más bajos jugos digestivos de algunos - y que acabó de confirmarse que fue provocado por un ruandés con estatuto de 'refugiado', que 'colaboraba con la jerarquía religiosa local' y al que, como siempre, se le intentó perdonar con un enésimo justificante, eximente de locura transitoria. De aquello que llaman locura transitoria, de cólera, de enajenación, cuando fue un grave atentado y no un mero acto vandálico de un guillado aislado, y más sabiendo la tea de determinada confesión a la que se le ha de llamar 'de paz'.

Y, efectivamente, estamos inmersos en una guerra de religión, en una guerra cultural, en la que todo lo que una comunidad construyó bajo un influjo divino, inspirados en lo puro y bueno, bajo la certeza de llegar a las más altas cotas y cimentados en la firmeza de la roca es derribado como el castillo de naipes que ante una nimia ventolera cesa toda resistencia. 

No es casualidad esa alianza, para nada improvisada, entre los poderes globalista, entre el posmodernismo y entre determinadas confesiones religiosas; a todos ellos les une la destrucción de la Verdad, de lo bello y de lo bueno. Observemos a los famosos Budas de Bamiyán, destruidos en 2001 por un vesanico ataque talibán, quiénes la dinamitaron sin contemplación alguna. ¿Saben qué representaba? La perfecta conjunción entre el arte griego clásico y el budista, ejemplificado en el reino grecobactriano, reino casi mitológico, que queda para la Historia, casi enterrado. Un reino (250 a.C.-125 a.C.) que en su época fue el más rico en todos los aspectos (socioeconómico, moral y cultural). Y a los talibanes, aquellos que jamás han tenido en ese deje virulento la creatividad y la unión de un pueblo en cimentados ideales, todo aquello les sabía mal, porque aquello representaba lo que ellos jamás habían logrado ser.

Santa Sofía, visita al Templo inquebrantable | Cuaderno de Viajes

En Santa Sofía (la Santa Sabiduría), uno encuentra preciosos mosaicos bizantinos, fue reunión también de importantes literatos y principal centro de peregrinación cristiano durante la Alta Edad Media. También hay inscripciones rúnicas (Halgdan y Ári) que muestran la coincidencia entre vikingos y bizantinos.

En el fondo, es lo que ocurrió también en Turquía este pasado verano con Hagia Sofía, construida por Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, entre 532-537, que desde su definitiva construcción (537) hasta la caída del Imperio Bizantino a mano de los otomanos (1453) ejerció como catedral de la Iglesia Ortodoxa Helénica, salvo un paréntesis (1204-1261) en que lo fue de la Iglesia Católica. Siendo durante más de nueve siglos - que se dice pronto - un templo cristiano, e incluso desde que era una simple Iglesia que ejercía desde el 360, por lo que hablamos de casi 1.200 años como uno de los vigías de la cristiandad. Fue mezquita imperial bajo los otomanos y tras la laicización y la 'occidentalización' que preconizaba Mustafa Kemal Atatürk - siendo estos los cimientos constitucionales para regir una sociedad islámica y antieuropea como la turca - se convirtió en un museo, y por tanto de titularidad del Estado. Independientemente de que, a mí, a título personal, como católico practicante, me pareciera también una profanación el que una Catedral fuera convertida en un museo, al menos, se tenía una funcionalidad clara, se demostraba lo que fue, los vestigios de lo que fue durante años el principal centro de peregrinación para cristianos y donde confluyeron artistas y pensadores. Llegó Erdogan, de deje panturánico, otomanista y financiador de esos 'hombres de paz' que a diario - y no sólo con atentados - asaltan lo más sagrado de nuestro Pueblo, y en 2020 decidió devolverle esa funcionalidad como mezquita. No ardió un templo, no ardió un monumento, pero tampoco se han de agradecer esos velados atentados estéticos, que tienen en medio de ese desmedido fanatismo islámico, la ocultación de los mosaicos de la Virgen con el Niño y el anunciador Arcángel Gabriel, por situarse en la zona orientada a La Meca para el rezo musulmán.

Mezquita-Catedral de Córdoba | Sitios de España

Catedral de la Asunción de Nuestra Señora de Córdoba, cimentada sobre la Basílica de San Vicente Mártir, que aunque no fuera la gran basílica que durante mucho tiempo se argumentó, los especialistas sí consideran que las evidencias de allí eran templos cristianos, aún humildes y que fueron la 'caput anguli' de las comunidades cristianas de la zona.

Idéntica situación a la de la Catedral de la Asunción de Nuestra Señora de Córdoba, porque es Catedral, no mezquita-catedral ni cosas parecidas (nótese como sitúan el mezquita antes que Catedral), cuando esta fue levantada - en el 780 - sobre la Basílica de San Vicente Mártir y otras iglesias anexas, de gran importancia episcopal para Córdoba. Pues bien, aún a pesar de las reformas posteriores durante el Gótico, durante el Renacimiento y durante el Barroco, a este edificio se le sigue considerando un edificio islámico, y no precisamente por haberse construido durante el período de estadía de estos tipos en la Península, sino únicamente por ideologización y desarraigo. Aprovecho para decir que, independientemente, de mi desapego hacia todo lo islámico por lo que supone esa sociedad, su arte - el cuál no es arte arábigo, ni norafricano, ni musulmán - también tiene un punto de belleza. Lástima que no hubiera innovación, y todo, todo fueran préstamos - como en todos los estilos artísticos, pero aquí de una forma más descarada y sin mediar creatividad - de sus coetáneos. 

Obviamente, yo no quiero anular ninguna expresión artística, ni hacer un ejercicio de etnocentrismo, pero es evidente, muy evidente, que no todas las culturas son iguales, y que algunas culturas han desarrollado más la creatividad y han realzado más el espíritu que las otras. 

Recordemos Palmira, destrozada en 2015 por los islamistas, donde estaba el templo del Baal - para culturas semíticas y arábigas, el dios del tiempo -, la destrucción y decapitación de estatuas en la ciudad iraquí de Hatra, la total devastación de la mítica capital asiria de Nínive o de su capital precedente como Nimrod, y la destrucción de iconos en el Norte de Malí en 2015. Recordemos las vesanias islamistas y recordemos que es lo primero que atacan estos malditos terroristas.

Recordemos que la Cultura - sí, con mayúsculas, la Cultura - jamás abandonará al Pueblo, se nutre de él - igual que nosotros nos nutrimos de ella -, y siempre, siempre, será la máxima expresión de la genialidad y de la capacidad de una comunidad, de una comunidad que recibe los susurros divinos, los susurros de la más alta exaltación, de las más altas capacidades.

Porque este mundo cobarde, avaricioso y dejado de la mano de Dios y de la Providencia, desprecia la excelencia y desprecia a todo aquel que intente medrar sin depender de prebenditas, desprecia a todo aquel que intente divulgar, a todo aquel que tiene un mínimo de creatividad y todo por la institucionalización de la envidia. Y por desgracia, también se institucionaliza la pereza del que quiere ver al genio destrozado y enfangado, y la avaricia del que no desea ni superarse a sí mismo y ni tan siquiera igualar o superar los logros de su prójimo, sino que este, este sea peor que él a toda costa. Vemos como todo tipo de reivindicación de genialidad es despreciada, porque al mundo de ahora no le interesan librepensadores, ni tampoco gente con cultura. ¿Que arda patrimonio cultural? No hace falta, cuando ardan monumentos, ya habrá alguien que aplauda de forma mecánica y babeante. Arderá la cultura, arderán las ganas por saber más y porque la sociedad actual - recordemos que tienen como voceros a una clase política castuza y despreciativa - a ello lo aboca.

Así se ve, cuando en España se sube al 21% la adquisición de libros o como cuando se pone que se puede pasar de ESO y Bachiller sin límite de suspensos. Finalmente, la nota de corte baja y se tendrán licenciados que no sabrán nada de la materia que en su carrera se da. Así se ve también como en España no se sabe nada, pero absolutamente nada de su digno patrimonio cultural, ni de su naturaleza, pero sí de las tarascadas que el 'panem et circenses' - y ahora más lo último que de lo primero - del fútbol y la política montan. 

La Torre Eschenheim de Frankfurt, que es otro monumento que ilustra esta entrada, es conveniente sacarla a colación, para que sea nuestro ejemplo de vida. Francfórt del Meno, fue la capital de los francos, fue una Ciudad Imperial Libre (Freie Reichsstadt) teniendo su propio Reichsunmittelbarkeit, con el que las ciudades con el estatus de libres, no necesitaban de intermediarios ante el emperador, y siendo la ciudad que hasta 1806 elegía al Emperador, y desde 1562 la ciudad en donde se coronaba. Ahora se le llama Mainhattan, por ser el Manhattan de amplísimos rascacielos a orillas del Meno, ahora es la ciudad donde una familia como los Rothschild empezó expandiendo sus tentáculos hasta dominar el mundo por lo malo, ahora es la capital del BCE donde ejercen Christine Lagarde, esa señora que decía que los ancianos costaban dinero, y Luis de Guindos, quién tuvo la desgracia de ejercer de nuestro Ministro de Economía y partícipe del hundimiento de Lehman Brothers en 2008, un hundimiento que también influyó para la grandísima crisis económica - y moral - de aquel mismo año, y cuyas consecuencias hoy duran. Pues bien, esta muralla fue construida entre 1426 y 1428, y parece una simple torre, pero es la perfecta conjunción de funcionalidad y de estética, de recordarnos hacía donde habrá de derivar el mundo si lo cogemos por los cuernos y el esplendoroso futuro que tras la lontananza habrá de divisarse. Un futuro en el que nos mantengamos en pie frente a un mundo en ruinas, que considera que lo mejor será siempre la homogeneización, la mediocridad y la fealdad. Y yo, no quiero fealdad de alma, ni fealdad estética, yo quiero belleza, yo quiero seguir con la autoexigencia. Sean más coherentes, defendamos la cultura.

"Donde hay poca justicia es un peligro tener razón" (Fco. de Quevedo Villegas), y no le faltaba razón - pido perdón por la redundancia y la gracieta - de lo que nos encontramos a diario.

JAVIER RAMOS BELTRÁN, A 22 DE OCTUBRE DE 2020

domingo, 4 de octubre de 2020

Separatismo catalán. Un problema que viene de antaño y continuación de lo mismo de siempre.

 (Cuento con información que utilizaré para el proyecto de libro que estoy escribiendo)

Cuando uno oye hablar de separatismo catalán, piensa en una disyuntiva relativamente joven. Acertadamente, suelen situarla con la llegada de la "democracia" a España y la promulgación de una nueva Constitución, de la que suele hablarse hubo mucho consenso y que tiene la particularidad anecdótica de que se fraguó entre partidas de futbolín porque los líderes políticos no se soportaban, y no únicamente por las evidentes divergencias ideológicas, sino por otros factores de índole personal.

Sí es cierto que la promulgación de la Constitución benefició en demasía a las reivindicaciones de los nacionalistas periféricos, pues si algunos la consideran, estructuralmente, similar a la carta magna italiana de 1949 por ese "sentir autonomista", realmente rescataron rescoldos de la Constitución Republicana de 1931, aún a pesar de que esta defendía un estado integral y jamás se previó en ningún momento la independencia de ninguno de sus territorios. Así bien, vemos como la disposición transitoria cuarta, prevé la unificación de Navarra a las Provincias Vascongadas - a la que se da el nombre de País Vasco - por prohibir expresamente el art. 145.1 de la Constitución Española la federación de comunidades autónomas (duda seria: ¿sería inconstitucional la unificación de Navarra con el País Vasco? Un artículo prohíbe toda federación, pero este específico supuesto se contempla en una disposición transitoria y hasta en el Estatuto de Autonomía del País Vasco). Los rescoldos rescatados fueron los de las mal-llamadas 'naciones históricas' que fueron las siguientes, a saber: Galicia, Vasocongadas (incluyendo Navarra), Andalucía y Cataluña; y recibieron ese apelativo por haberse acogido a la implantación de un estatuto de autonomía durante la II República, aunque hubo otras regiones como Aragón, Castilla La Vieja o Valencia cuyos estatutos se quedaron en anteproyectos. Y ya recordamos lo que ocurrió con Cataluña y la famosa proclamación del Estado Catalán, el día 6 de octubre de 1934, dentro del marco de una supuesta "República Federal Española", por no contar con otras famosas asonadas anteriores durante la época de Primo de Rivera y gran parte de la época de la restauración borbónica.

Pero vayamos por partes y veamos que no existe un sustrato nacional, tampoco una unidad espiritual, que preceda este sentimiento 'nacionalista' catalán. Puede ser que ideológica e históricamente - más bien con 'historia de las ideologías' - tenga los tintes de lo que se consideraría un nacionalismo, especialmente si se atiende a la contemporaneidad en la que se encuadraron como las famosas revoluciones nacionales a lo largo del continente europeo, ya que en Cataluña surgió un movimiento como fue el de la Renaixença para protestar contra la gestión centralista de Espartero, materializada finalmente en las insurrecciones de 1843. 

La historia de las ideologías, si nos dice que el independentismo catalán puede ser considerado un nacionalismo, al menos porque al surgimiento de la Renaixença, esta era contemporánea de otros movimientos nacionalistas y liberales de Europa, de los que tomó una importante inspiración, y siendo una postergación del romanticismo europeo. El pistoletazo de salida de este movimiento lo da la publicación del poema "Oda a la Patria" de Buenaventura Carlos Aribau, siendo por primera vez - en más de tres siglos - la primera publicación catalana, continuándose este 'renacimiento' de lo catalán con el "Diari Català", "Lo Catalanisme" de Valentí Almirall y unas bases para una constitución regional catalana - las conocidas como 'Bases de Manresa' - entre 27 y 28 de marzo de 1892, que aunque no acabaran de cristalizar del todo para la configuración de un hipotético nuevo estado independiente, asentó el fundamento del catalanismo político conservador. Una constitución - un proyecto constitucional, si se es más fidedigno - que sirvió para la evolución del conservadurismo político catalán.

Y se acuñó entonces por Joan Fuster el término de 'Paisos Catalans' para englobar a toda la comunidad lingüística común catalana desde el sur de Francia hasta Valencia y las Islas Baleares, desarrollándose el famoso mito del pino de las tres ramas - el 'pi de las tres branques' - situado en la comarca del Berguedà, en el municipio de Castellar del Riu, el cuál lleva muerto desde 1913 y que antes de toda reivindicación catalanista era visto como un símbolo de la Santísima Trinidad (el Padre, el Hijo y el Espíritu Snto).

La Renaixença - o 'Renaixensa' con la 's', cabiendo recordar también que la famosa 'ce cedilla' también es usada en el castellano - además surge como una respuesta a la disglosia castellana, pues prácticamente desde el siglo XV, las principales obras - y muchas de ellas temáticas catalanas - eran escritas en castellano, siendo el idioma que utilizaban literatos, escritores y nobles. La figura de Raymundus Lullius - Ramón Llull en catalán - era una figura muy reivindicada, pero todas sus traducciones al catalán, habían quedado en el olvido. Fue el conocido como período de diglosia - no confundir con disglosia - de la lengua catalana, donde esta quedaba como únicamente una lengua regional y de pueblo frente al imparable castellano, apareciendo desde entonces las principales reivindicaciones contra todo lo castellano. 

Se llega hasta el punto de usar una ciencia como la craneometría - ciencia que aprovecho para puntualizar que a mí me encanta y me fascina, y que es muy exacta - para intentar legitimar el supremacismo catalán sobre el castellano. Así pues, no ya sólo sin ninguna evidencia científica o médica, sino sin los medios necesarios para que se le dotara de oficialidad, el médico Bartolomé Robert, alcalde de Barcelona, el día 14 de marzo de 1899, intentó exponer las diferencias craneales, asegurando que en el Reino de Valencia se era tendente a la dolicocefalia, en Galicia y Asturias a la braquicefalia, y en Cataluña era la mesocefalia la que predominaba. Para los neófitos sepan que braquicéfalo es cráneo plano, dolicocéfalo es cráneo protuberante - para los NS, la dolicocefalia era símbolo de ariedad, es algo muy común en las razas nórdicas o con rasgos puros europeos reducidos - y la mesocefalia está a medio camino entre la braquicefalia y la dolicocefalia, siendo el tipo más común. Una teoría a la que Ramón y Cajal se opuso enérgicamente, al poner sobre la palestra el auge de la pseudociencia y la falta de recursos e incentivos a la arqueología y la historia en Cataluña que llevaban a esta falsa creencia. Una falsa creencia que tenía orígenes literarios, al asegurar que no se claudicó ante las influencias hispanas, ni las francas, algo que, como se podrá comprobar, en el Rosellón y la Cataluña francesa - Cataluña al fin y al cabo - es totalmente falso, pues fueron - y siguen siendo - zonas completamente latinas, de poca incidencia franca y más tendentes a lo hispano. Al hilo de esto, huelga decir que políticos con activa participación en el prusés como Oriol Junqueras han usado estas argumentaciones, las de las supuestas diferencias raciales, para intentar hablar de un pueblo catalán y diferenciado del resto de España, hablando de que España, junto a Alemania (norteños bálticos y sureños alpinos) e Italia (norteños de influencias más nórdicas y sureños de influencias más africanas) eran los únicos estados - nótese como no dice país - donde había imposibilidad de agrupar a toda la población en un grupo genético, una interpretación genérica de un estudio que decía que las diferencias raciales en Europa eran casi inapreciables, debiendo tomarse más en cuenta el alejamiento gradual por la distancia geográfica.

Pero todo este supremacismo, todo este clasismo y todo este falso nacionalismo - porque recordemos, no hay 'nación catalana', no hay 'etnia catalana' - no surge de una ideología del siglo XIX, sino que tiene sus orígenes en la Edad Media. Cuando Carlomagno, rey de los francos, se enfrenta a los omeyas y quiere ganar posesiones en la Península Ibérica, va consolidando una especie de zona 'colchón' en el sur peninsular para contener a los Banu Qasi, una zona que fue ganando independencia tras la imposibilidad del rey franco de tomar Zaragoza y la alianza que este hizo con el valí de Barcelona para tomarla, siendo otra vez más un intento infructuoso, que le lleva a destrozar Pamplona, recibiendo una emboscada de los vascones. La Marca Hispánica, que fueron un conjunto de condados que fueron consolidándose, seguían la estructura geográfica y administrativa de la provincia romana de la Tarraconense, estabilizándose a lo largo del siglo IX, destacando la firma de la Capitulación de Quierzy, para la regulación de los condados en pos del buen funcionamiento imperial, con la introducción de la heredad de los principados y sus cargos, independizándose 'de facto' la Marca Hispánica. Destacan a lo largo de este siglo, condes francos como Aureolo y Aznar I Galíndez - el primer conde de Jaca, según numerosos historiógrafos -, cuyos condados pasarían de la Marca Hispánica al vecino Reino de Pamplona, y serían el germen del futuro Reino de Aragón. 

Y es aquí, en la época de la Marca Hispánica, donde surge el nombre de Cataluña. Algunos hablan de la historia de los Nueve Barones de la Fama que conquistaron Cataluña a los sarracenos y donde destacaba Otger Cataló, casi coincidente con el Duque de Aquitania y una figura muy gloriada durante la época de la Renaixença, otros datos más exactos y fidedignos históricos hablan de Gotholandia (país de los godos), que era el nombre que desde el reino de los francos se daba a la Marca Hispánica o a todo lo que estuviera al sur de los Pirineos, pero sin duda la acepción más generalizada viene por los guardianes de los castellanos. Las continuas fortificaciones de la Marca Hispánica, hicieron que tuvieran numerosos guardianes, a los que se les denominaba como castlanus y a los que todo extranjero que se dirigía la zona de la Marca Hispánica conocía de esa forma. Otra hipótesis refiere a la Batalla de los Campos Catalaúnicos en las que hunos, apoyados por ostrogodos, gépidos, hérulos, turingios, lombardos, esciros, vándalos, escitas y avaros perdieron frente al Imperio Romano de Occidente y los visigodos con los que tenía establecido un foedus, pero aceleraron la posterior disgregación imperial. Batalla ocurrida, según algunas fuentes, el 20 de junio del 451, y según otras, el 20 de septiembre del 451.

La impostada superioridad del separatismo catalán se va cayendo por su propio peso, más teniendo en cuenta que cualquier vinculación que se hiciera de Cataluña, se hacía con España o con la 'tierra de los godos'. 

Y, durante el siglo XIII, la Corona de Aragón buscó una expansión por el Mar Mediterráneo, a fin de afianzar su poderío, dejando de lado la ganadería, actividad clásica en Cataluña y practicada especialmente por los ilerdenses, creciendo Barcelona, situada en una zona geográfica muy poco propicia para la salida al exterior y de irregular crecimiento poblacional en detrimento de una Tarragona - anterior Hispania Citerior Tarraconensis, pero despoblada en sus zonas interiores en detrimento de las zonas costeras - que aunque reverdecía laureles y servía de pequeño puerto, no pudo aguantar el empuje barcelonense. Este siglo es un siglo muy mercantilista, marcado por las rutas comerciales, por el espíritu de una sociedad que quiere abrirse a las ciudades, considerando que su devenir en el campo está anquilosado, buscando no únicamente la realización personal, sino también el crecimiento espiritual - pensamiento muy ciceroniano - que confería el desempañar un buen oficio con dedicación y esmero, aunque también se metía de por medio un crecimiento urbano jamás antes visto, que acabó con todo plano castrense romano, y un hedonismo desaforado. Barcelona, creció como creció Jaca con sus fueros medievales, atrayendo a gente de fuera y a burgueses locales para que crecieran como ciudad. Se establecieron cinco rutas principales: Norte de África (transporte de oro y esclavos), ruta de las islas (transporte de sal y trigo, con Barcelona de puerto matriz), ruta de Bizancio (conexión de Europa con Asia, transporte de algodón, especias y esclavos), ruta ultramarina (prolongación de la anterior y que conducía hasta Constantinopla) y la ruta de Occidente (hasta la capital comercial europea como lo era Brujas, donde Cataluña no encontró importancia en su comercio lanar). Surgieron también las Ordenaciones de la Ribera (Ordinationis Ripairiæ), para contener a los piratas sarracenos y que protegían al comerciante. Competencia mano a mano de Barcelona con las cuatro repúblicas marítimas: Amalfi, Pisa, Génova y Venecia.

La burguesía catalana, tan crecida, se comportó de una forma muy despreciativa y clasista, generando una bicefalia alarmante con el Reino de Aragón. En el siglo XIV, ante el declive de Cataluña en detrimento de Valencia, las Cortes Catalanas - las cuáles habían sido previamente convocadas en 1289 en Monzón - crecieron hasta la fundación de la Generalitat de Catalunya o Diputación del General, donde el poder mercantil tendría un papel destacado, aún a pesar de sus grandísimas marginaciones. 

La firma del Compromiso de Caspe - como todos los documentos de la Corona de Aragón - anteponía la legitimidad jurídica por encima de cualquier poder político, algo que a los "poderes mercantiles", que ejercían autoridad como auténticos lobbies actuales, no les hizo ninguna gracia pues consideraban que Cataluña perdería toda "independencia" ante una eventual unión de las Coronas de Castilla y de Aragón, iniciándose un período de inestabilidad política en Cataluña, con el asesinato de García Fernández Heredia, arzobispo de Zaragoza, a manos de Antón de Luna, partidario de Jaime de Urgel. Tras esto, se firmó la Concordia de Alcáñiz, que aún a pesar de ser equitativa para todos - Cataluña, Aragón y Valencia eran representadas, cada uno, por tres parlamentarios - no fue del agrado de los partidos urgelistas quiénes se lanzaron a tomar Valencia, siendo detenidos en Murviedro por las tropas partidarias de Fernando de Antequera, el que a la postre sería nombrado rey de Aragón el día 28 de junio de 1412 con el nombre de Fernando I de Aragón, y jurando su cargo ante las Cortes acompañado de su hijo Alfonso. Y aún a pesar de que este monarca recibía la aprobación y el apoyo del conde de Pallars, el vizconde de Illa-Canet o Guerau Alemany de Cervelló, los urgelistas también tenían grandes apoyos como los Moncada, los Cardona, los Perellós, los Bernat de Cabrera y el vizconde de Roda, coincidiendo todo ello con la crisis del sector pañero y del sector marítimo en Cataluña, surgiendo el sindicato de la Biga - "nobles" - y la Busca - cuyo grueso eran los pequeños mercaderes, artesanos y agricultores, partidarios del proteccionismo y la devaluación de la moneda - que pusieron impedimentos a la conquista de Nápoles. El crecimiento poblacional, exponencialmente inverso al de los cultivos agrícolas, fue un problema añadido a que los 'bigaires' como grupo de presión protagonizaban enconados enfrentamientos para buscar favores reales. Ambos bandos eran eminentemente antitrastamaristas, pero fueron los 'buscaires' los que apoyaron decididamente a Alfonso V de Aragón, "El Magnánimo". En 1453, se produce un "golpe de estado" a nivel municipal, que provoca la designación directa de los miembros del Consell de Cent - antiguo consistorio municipal de Barcelona - y a mantenerlos fijos, un golpe de estado instigado por Alfonso V, y que tendría sus coletazos finales con su hermano pequeño Juan II al llegar al trono de Aragón, un rey de educaciones y sentires castellanos, de sesenta años y de una avanzada ceguera, que fue motivo para los 'bigaires' para legitimar toda acción antimonárquica. 

Hay que destacar las 'guerras remensas', así denominadas por el movimiento remensa, que tomaba su nombre de la 'redimentia', el pago que en concepto de rescate habían de abonar los campesinos a sus señores para abandonar la tierra, siendo este uno de los seis malos usos (o 'mals usos'), en virtud del 'ius maletractandi', como lo eran la intestia, la exorquia, la cugucia, la ársia, la firma de spolii (derecho de pernada) y por último, la remensa. El movimiento remensa contaba con apoyo real desde 1388, bajo el reinado de Juan I de Aragón, y contando también con el apoyo de una mujer de dotadas virtudes como lo era María de Luna, esposa de Martín I el Humano, quién convenció al Papa Benedicto XIII para que expidiese una bula que pusiera fin a esas "pestíferas y reprobadas servidumbres". La primera guerra remensa, tuvo lugar entre 1462 y 1472, encabezándola Francesc de Verntallat, quiénes apoyaron a Juan II de Aragón contra las instituciones catalanes, sin embargo, el problema agrario no se abordó del todo, por el apoyo que el monarca tuvo de señores feudales. Un conflicto que continuaría con su hijo Fernando el Católico - quién por cierto sufrió un intento de asesinato el día 7 de diciembre de 1492 por parte del campesino remensa Juan de Cañamares - debido a que revocó la pragmática sanción que Alfonso V, su tío, firmó en 1455 y que suspendía los malos usos. Esta rebelión la lideró Pere Joan Sala el 22 de septiembre de 1484, siendo derrotado seis meses más tarde en Llarona, finalizando con la Sentencia arbitral de Guadalupe, que fue un gran avance, ya que perdonó definitivamente de los malos usos a los campesinos de remensa. 

Como aquí se ve, los aires de independencia de Cataluña, no fueron promovidos por un sustrato nacional, espiritual o histórico, sino únicamente por las apetencias económicas y políticas de sectores burgueses que no querían ver menguado su poder, que consideraron una traición que llegara al poder un candidato castellano, un extranjero trastamarista. Irónico es, que la siguiente gran sublevación catalana, la protagonizaran campesinos aliados junto a la Diputación del General del Principado de Cataluña, donde el eclesiástico Pau Claris se alió con el Reino de Francia. El actual himno de Cataluña, de nombre 'Els Segadors', toma su denominación y letra de estos hechos históricos acaecidos entre 1640 - especialmente con el Corpus de Sang el día 7 de junio en Barcelona que desembocó en el aseesinato de Dalmau de Queralt, el Virrey de Cataluña - y 1659. Una rebelión que, curiosamente, se cimentó en la defensa de la religión, pues se aseguró que el mismo día del Corpus de Sang, los ejércitos reales cometieron todo tipo de sacrilegios en la Eucaristía, quemaron conventos y violaron mujeres.

Así pues, en conclusión, el mal llamado 'nacionalismo catalán', que realmente sólo lo sería sobre el papel ideológico y coyuntural, no tiene ninguna precedencia de ningún tipo, ningún sentir popular que lo inspire, únicamente el supremacismo y el clasismo de una clase dirigente, que ha sabido ubicarse bien (como en el caso de la Guerra Civil Catalana entre los nobles bigaires y los trabajadores buscaires), vender la soberanía (Pau Claris a Luis XIII) o inventar un pasado trufado de glorias y romances carentes de fundamento histórico, sustentados en una falta de rigor científico más basada en la visceralidad que en la evidencia (Renaixença y posteriores asonadas separatistas). Es imperativo el educar a los jóvenes españoles en el amor a la Patria, única e indivisible, que es la nuestra, educarles también en lo que fuimos, hemos de ser y seguramente seamos, en nuestra Nación en destino de lo universal, y sobretodo, mandar un mensaje a autoridades, de que pongan freno a toda aspiración de quebrantar España, castigando y no dando prebendas de 92.000 euros como a cierto presidente inhabilitado por colgar banderitas y no por declaraciones ofensivas contra el común de los españoles. Eduquemos en ello. 

Alfonso V El Sabio y Magnánimo, o Alfonso III El Liberal - Colección -  Museo Nacional del Prado

Alfonso V el Magnánimo (1396-1458) - también llamado 'El Sabio' - segundo rey Trastámara de Aragón, entre 1416 y 1458. Cuadro de Felipe Ariosto, 1634, expuesto en el Museo del Prado.

--- JAVIER RAMOS BELTRÁN, A 4 DE OCTUBRE DE 2020 ---

Fuentes:

http://hemeroteca-paginas.lavanguardia.com/LVE07/HEM/1899/03/15/LVG18990315-004.pdf (Craneometría)


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