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sábado, 31 de julio de 2021

Caravaggio, ¿pintor del pueblo a la par que heraldo de Trento?

Cuadro de Santa Catalina de Alejandría, pintado entre 1596 y 1598, en óleo sobre lienzo, y actualmente expuesto en el Museo del Prado

Para ponernos en contexto, desgranemos la figura de Santa Catalina de Alejandría y el por qué de su importancia como símbolo de la cristiandad. Por su contextualización histórica, algunos han querido ver en ella, una suerte de adaptación a la cultura cristiana de Hipatia, por su cultura y sus dotes para las interpelaciones. No en vano, su festividad, 25 de noviembre, es la festividad de los estudiantes.

Aunque pueda dar de sí una entrada con todos los atributos que tiene esta santa y las más representaciones culturales que se le han hecho, el eje de esta publicación está en torno a si Caravaggio fue un pintor del pueblo a la par que un heraldo de las enseñanzas del Concilio de Trento, concilio que surgió como una forma de mitigar la reforma protestante, a través de una especie de reforma de los principios dogmáticos del catolicismo (por otra parte, la religión cristiana verdadera y auténtica). Santa Catalina de Alejandría, destacó desde muy joven por su inteligencia, por su talento, por su maña en las artes (igual que un servidor, sólo que al menos ella no tuvo que aguantar a un psicológo cantamañanas diciéndole que no le subiría de curso, porque tenía que intentar llevarse mejor con los de su edad), y con sólo 18 años, se presentó ante el emperador Majencio - reinó entre 303 y 312 -, uno de los mayores represores de cristianos, para demostrar su excesivo rigor a todos aquellos que no creyeran en las inicuas y falsas deidades. Majencio, sorprendido pero arrebatado por el brío de una joven, que había osado el defender con argumentos una religión tan perseguida, y por entonces considerada una secta radical del judaísmo. Hay que recordar que Majencio fue el precursor de Constantino como emperador romano, y mientras que su sucesor fue el emperador que promulgó el Edicto de Milán en el 313 dC, que permitió la tolerancia con la fé cristiana, y además era hijo de Helena de Constantinopla, la de la Vera Cruz, quién también sirvió de influencia para su hijo, el emperador que ocupa esta historia, no fue más que uno de tantos emperadores que el declive romano destiló, un tiránico y despótico hedonista, cuyas arbitrarias resoluciones eran fuente de ley. Majencio trajo a los mejores filósofos para que pudiesen rebatir la posición de una joven, que ya estaba forjando su santidad, a través de la resistencia a unos argumentos impuestos, y todo a través de la palabra, logrando que muchos se convirtiesen. La ira de Majencio la llevó a pedir que la torturasen y la asesinasen en la rueda, pero sorpresivamente, ella acabó por destrozar la rueda (como se representa en esta obra), y al final fue mandada decapitar a la torre. Esta santa, anterior en el tiempo a Hipatia de Alejandria, experimentó una pareja mitificación en el tiempo, por representar la victoria de la razón y del conocimiento, que lograba una más efectiva conversión que los espadones. La que hoy en día es considerada una de las catorce santas útiles junto a Santa Margarita y Santa Bárbara, vio renacer su creencia en el marco del Concilio de Trento (1545-1563), cuando entre las guerras de la Liga de la Esmalcalda y las de Religión en Francia, afloraba no ya el protestantismo religioso que clamaba contra la 'Gran Ramera de Babilonia' en la que se había convertido la Iglesia Católica, sino que germinaba un protestantismo político, entre aquellos principados alemanes disolutos, tradicionalmente enemistados con Roma, y en la antaño 'très chrétien' monarquía francesa, que amenazaba con descabezar el cesaropapismo y destrozar la hegemonía continental del Sacro Imperio Romano Germánico.

No obstante, del Concilio de Trento hubo cosas interesantes a sacar como el hecho de la normativización de los apellidos, la presencia real de Cristo en la Eucaristía, justificación del camino divino por las obras, la conservación de los siete sacramentos, las indulgencias y la veneración a la Virgen María y a los santos, en contraposición a la iconoclasta religión protestante. Incluso, en el plano del arte, la Santa Parentela acabó por establecer a San Joaquín, 'zanjando' el debate cuasi dogmático de la ascendencia genealógica de Jesucristo. 

En como era Caravaggio como persona, no vamos a entrar. Eso en su día, ya fue enjuiciado por quiénes le acusaron de asesinato por matar a Ranusso Tomacci y, posteriormente, amputarle el pene, o por los que le denunciaron por robar o por enfrascarse en riñas. Sí, le bullía con facilidad la sangre y era muy propenso a las escaramuzas. Pero fue un artista inconmensurable, introductor de la fórmula tenebrista, que si bien se descartó en el barroco del XVII, pudo servir de inspiración para la pintura contemporánea. No obstante, esa componenda de denuncia social y de retratar fidedignamente a la gente, sin importar su posición social, sin importar su localización y sin importar lo sacro de sus imágenes, fue inspiración para Rembrandt, Velázquez o Murillo. Y no era la perogrullada de decir que "había que acercar la Iglesia al pueblo", no. Era hacer de pinturas sacras, pinturas totalmente 'vulgares' y 'toscas', sin divinización de por medio. Y esto era, básicamente, el arte etrusco y romano. Sí, ese arte que no idealizaba narices triangulares, ni cuerpos atléticos, sino que a los patricios y a los emperadores los retrataba/esculpía, como eran en aquel momento, narizones de verruga y prominente papada. 

Y, ya por último, la representación del 'Viaje a Damasco', la 'Conversión de San Pablo', pintada en 1601. Un primer cuadro, no aceptado, provocó que avezadas gentes dijeran: 'Has puesto al caballo en medio, tirando a Saulo, ¿acaso es Dios?' 'No, pero ocupa su punto de luz' respondió Caravaggio. Pablo de Tarso, un gentil de Judea, que a la par que ciudadano romano, profesaba la religión judía, y estuvo - según la tradición cristiana - presente durante el martirio del protomártir San Esteban, autorizado supuestamente por él, siendo uno de los más recalcitrantes judíos, encargándose de perseguir a los seguidores del Nazareno por todas las sinagogas, amedrentándoles para que abandonará su fe, llegando a la muerte siendo preciso. De camino a Damasco, solicitó cartas que le diesen ordenes expresas de perseguir a cuanto seguidor del Nazareno hubiese por esas tierras, y ya partiendo con esas autorizaciones, cayó del caballo, deslumbrado por una luz que aseguró ser Cristo, preguntándole por qué le perseguía. La ceguera momentánea de Pablo de Tarso, paralizó los procesos y persecuciones contra los seguidores del Nazareno, hasta que Ananías de Damasco, le devolvió la vista y lo bautizó - lo cristianó - en su casa-capilla de Damasco. A partir de entonces, Pablo, empezó a ejercer su ministerio por Arabia y por Turquía, siendo en este último país, concretamente en Antioquía, donde empezó a recibir un reguero de paganos que querían convertirse al cristianismo, recibiendo entonces los seguidores de Cristo, el apelativo de 'cristianos'. Se embarcó en hasta tres viajes por Europa, en donde, merced a su ciudadanía romana, pudo acceder al conocimiento de los antiguos, adecuando una religión semita y superficial hasta una religión de razón, protagonizando además el primer Concilio de la Iglesia Católica, el Concilio de Jerusalén en el año 50 d.C., donde se debatió el tema de la circuncisión para los conversos desde el judaísmo, y también a un incidente en Antioquía con Pedro, patriarca de la Iglesia, en el que imponiéndose la visión de Pablo dejó de verse al cristianismo como una secta judía, pues se planteó que los gentiles ('no judíos') que se convirtieran al cristianismo tenían que observar las leyes dietéticas y circuncidarse, lo que implicaba una conversión al judaísmo, algo a lo que el santo que esta parte de la entrada ocupa se opuso. Fue así, como el cristianismo se hizo homologable en Europa, dejando de verse como una religión supersticiosa y semita, como la 'secta-muleta' del judaísmo. Y, en eso, se incidió en el Concilio de Trento, que la religión cristiana verdadera, era la hija de aquella victoria de la visión de Pablo, e incluso se hablaba de que el protestantismo era una vuelta al judaísmo de superstición e iconoclastia. 

Caravaggio, no es que fuese un heraldo de Trento, propiamente dicho, pero aquellas pinturas, fueron encargos religiosos, hechos al pintor más famoso de Roma entre 1600 y 1606, al pintor bajo el que se reunieron todos los pintores jóvenes, esperando ser enseñados por el nuevo maestro de la pintura italiana. Un maestro en cuya pintura se reflejaba la tosquedad, la virulencia, la realidad y las pinceladas fuertes, y la no necesidad de dibujos preparatorios, como en este cuadro de San Mateo

En la pintura del martirio del Evangelista San Mateo, se ve a Caravaggio, al fondo a la izquierda, asistiendo - y documentando - horrorizado el martirio, mientras justo en la parte superior a él, se ve al verdugo, lanzando a un San Mateo que hace la figura de la cruz bajo las piernas de su asesino, entre que es lanzado a una fuente de agua, que, según las Escrituras, regeneraba. No obstante, el gnóstico cristiano, Heraclio, rechazaba la visión de que San Mateo muriese por martirio. Caravaggio, aquí, hizo un alarde del simbolismo, con esa cruz que hacen las piernas de San Mateo bajo su verdugo, un verdugo que violentamente lo sujeta de la mano, mientras todos los espectadores a su alrededor intentan huir, confundidos y atolondrados.


Y, ya por último, el cuadro de la vocación de San Mateo, representa la escena en la que Cristo llama al futuro Evangelista, entonces tasador de impuestos, diciéndole que vaya con él, que le siga. No obstante, la escena está representada quizá en uno de esos momentos de descanso, en una taberna, destacando además una vestimenta contemporánea a Caravaggio, quizá reflejando una crónica de la vida del momento, queriendo Caravaggio hacerse partícipe de ese momento, de ese pequeño momento narrativo, de esa cotidianidad interrumpida por la aparición de lo milagroso, que refleja la Verdad, a imagen del cuadro de San Pablo. La imagen gustó mucho por su naturalidad, pero también fue fuente de críticas. Encargo religioso hecho por Matteo Contarelli para que en su capilla figurasen motivos de San Mateo, siendo el primer gran encargo religioso hecho a Caravaggio, entonces bajo la protección papal. Entre medio de esta pintura - primera en empezarse y la última en finalizarse - y la anterior - primera en finalizarse y última en empezarse - cuelga el cuadro de "La inspiración de San Mateo". A destacar otro cuadro, supuestamente adquirido en su tiempo por Vincenzo Giustiniani después de ser rechazado por los comitentes, y destruido en la Segunda Guerra Mundial, en que San Mateo escribe los Evangelios dictado por un ángel.

Así fue Caravaggio, un "realista" del Barroco, innovador en el tenebrismo y en cuyas pinturas podía representar toda esa violencia canalizada, toda esa rabia, para reflejar una realidad palpable dentro de escenas sacras, dentro de escenas religiosas. Su vida personal, eso ya será otro cantar, peo aquí no nos ocupaba su vida (dentro de la intrahistoria), nos ocupaba su arte.

JAVIER RAMOS BELTRÁN, A 31 DE JULIO DE 2021

miércoles, 30 de junio de 2021

Torre de la Parada. El pabellón de caza de los Austrias menores y su gran legado artístico.

"Cultura Hespéride" está de celebración. Mañana se conmemorará el cuarto aniversario de la primera publicación de esta bitácora, y oficialmente, el cuarto aniversario desde que el virtual Jardín de las Hespérides, y aún sin poder ofrecerse nada porque la situación sanitaria así lo permite, quería recomendar a todos mis lectores, una obligada visita a 'Orbis Vacui', proyecto de divulgación sociocultural sito en Valencia. La revolución cultural de las personas de buena voluntad empieza por los proyectos sencillos y que crecen a ritmo galopante.
En esta entrada de hoy, hablaremos de uno de los suntuosos pabellones, que lamentablemente desapareció en el 1714, en el marco de la Guerra de la Sucesión Española. Nos referimos a la Torre de la Parada, situada en el Monte del Prado, a las afueras de Madrid, y que durante mucho tiempo, fue una suerte de pedanía dependiente del municipio de Madrid, pero con gran interés cinegético, especialmente para los nobles y reyes, como rinde cuenta de ello, el Libro de la Montería de 1340, publicado bajo el reinado de Alfonso XI, y que nos llega hasta hoy, gracias a la labor recopiladora de Pedro el Ceremonioso, que desmenuzaba todos los recovecos geográficos de España y los lugares idóneos para ir de montería. Más allá de las recomendaciones cinegéticas que se realicen, es una fuente geográfica de gran calado, de como se veía la España medieval.
De hecho, uno de los motivos por los que Madrid es capital desde 1561 bajo el reinado de Felipe II, no fue únicamente porque fuese una ciudad carente de importancia durante las revueltas comuneras o porque allí no se encontrasen dirigentes que hiciesen sombra al poder real, sino por sus vistas excepcionales y su paraje. 

El Palacio del Pardo, conocido por ser la residencia de Francisco Franco desde 1940 hasta su fallecimiento en 1975, fue edificado por Enrique IV de Castilla en 1405 y fue pabellón de caza de los Austrias

Precisamente, en el Palacio del Pardo, una de tantos sitios reales desperdigados por zonas montañosas y que fue, durante mucho tiempo, el lugar de asueto y recreo de los monarcas, se edifició la Torre de la Parada. Luis de Vega - arquitecto del rey Carlos I de España junto a Alonso de Covarrubias - diseñó en 1544 este primitivo pabellón, parejo al diseño del primer 'sitio real' con propiedad que fue el Palacio de Valsaín en Segovia. A partir de su diseño, el mismo arquitecto, entre 1547 y 1549, y por encargo del todavía príncipe Felipe - a la postre Felipe II -, construyó el primer prototipo de este pabellón, tratándose de un edificio de marcada verticalidad, realizado en mampuesto y ladrillo, coronado con un chapitel - introduciendo un sello característico del arte filipino -. 
Sin embargo, es con el nieto de Felipe II, Felipe IV, cuando esta torre empieza a renovar sus aires. Felipe IV era un enamorado de las artes, alguien que supo conjugar su exacerbado hedonismo con su placer por el arte y la cultura, como bien muestra la construcción y amejoramiento del Palacio del Buen Retiro, y en los primeros años de su reinado, allá por la década de 1630, se emprendió, a cargo de Juan Gómez de Mora, arquitecto real, en poco tiempo, una importante transformación arquitectónica y decorativa del edificio. El arquitecto rodeó los dos primeros cuerpos de la Torre con una edificación, en la que utilizó una mezcla de ladrillo y mampostería, finalizándola en 1636. 

Los cuadros de la Torre de la Parada, hoy se encuentran en el Museo del Prado, como la serie 'Torre de la Parada'. Este cuadro es de Jacob Jordaens, el colaborador flamenco más famoso de Rubens, que muestra el mito de Cadmo y Minerva, el mito fundacional de la ciudad de Tebas, ya que esta aconsejó al primero que, una vez asesinado el dragón, enterrara sus dientes en el campo, del que empezaron a brotar soldados que se mataron entre sí, salvo cinco que le ayudaron en su cometido.

El otro día, fue el aniversario del nacimiento de Pedro Pablo Rubens (nació en 1577), y entre sus obras más conocidas, están las representaciones gráficas de los relatos de la Metamorfosis de Ovidio en esta torre, contratando para ello a Jan Boeckhorst, Jean Baptiste Borkens, Jan Cossiers, Cornelis de Vos - y también, someramente su hermano Paul, encargado de las representaciones de animales -, el niño prodigio de la pintura flamenca que fue Jan Van Eyck, Jacob Peeter Gowy y Peeter Simons, pero el más importante fue Jacques Jordaens, cuyo cuadro ilustra esta bitácora.

Cabe destacar que las cincuenta y dos obras que narraban los relatos mitológicos y que fueron encargadas y diseñadas por Rubens, son lo más destacado de esta Torre de la Parada, comenzando en noviembre de 1636 a trabajar el proyecto. Lo que Rubens consideraba, siendo el bocetista, era la 'invención' del ciclo, donde se entremezclaron la capacidad imaginativa y una gran potencia narrativa, de los que el Prado tiene en propiedad media docena, hechas a mano alzada pero con firmeza. De los cuadros que, hoy jalonan el Museo del Prado y previamente destacaron en la Torre de la Parada nos encontramos El rapto de Deidamia, o lapitas y centauros; El rapto de Proserpina; El banquete de Tereo; Orfeo y Eurídice; El nacimiento de la Vía Láctea; Mercurio y Argos; La fortuna; Vulcano forjando los rayos de Júpiter; Mercurio; Saturno devorando a un hijo; El rapto de Ganímedes; Heráclito, el filósofo que llora; Sileno, o un fauno y Demócrito, el filósofo que ríe

Sin duda, es patrimonio artístico español, pero también flamenco, en un momento en que la Guerra de los Ochenta Años, estaba en su punto más álgido, pero a la vez había cooperación entre las Provincias Rebeldes y el Imperio Español.

Lo que hoy se agrupa en el Museo del Prado como una serie de cuadros, tenía a su vez, sus propias series, con temas campestres, cinegéticos y cortesanos, donde se narraban no únicamente historias mitológicos, sino también representaciones de animales, retratos de miembros de la familia real, escenas de cacerías como también obras religiosas que adornaban al oratorio, todo en consonancia a lo que, en los tratados artísticos del XVII, se consideraba para las construcciones de recreo.

Otro de los pintores a destacar es el florentino Vicente Carducho, pintor que murió en 1638, después de que acabase su colaboración para la torre, y que destaca por las veintiséis pinturas que hoy figuran en el oratorio, de las que en el inventario de 1700 se citan seis como la vida de la Virgen, Adán, Eva, una Concepción, diez ángeles con atributos marianos y otros cinco cuadros sobre la Virgen, sitos en el techo.

En lo que a las representaciones animales (cincuenta y tres cuadros) que fueron realizadas por Frans Snyders y Paul de Vos, estas no fueron bocetos de Rubens, quién únicamente supervisaba el proyecto, destaca que únicamente tenían función decorativa, sirviendo la gran parte de ellas como sobrepuertas o sobreventanas. El pintor Peter Snayers representó en seis pinturas las cacerías de Felipe IV o de su hermano, el cardenal-infante, todas ellas en el Prado. 

Los cuadros anteriormente mencionados de Heráclito y Demócrito, se hipotetiza que formaban junto a Esopo y Menipo, de Velázquez, un grupo de cuatro filósofos antiguos. Velázquez tiene retratos cinegéticos como los de Felipe IV, cazador, El cardenal-infante Don Fernando de Austria y El príncipe don Baltasar Carlos, cazador; El Dios Marte, como así también, cuatro retratos de diferentes sujetos y enanos y la conocida como Tela Real, que hoy se conserva en la National Gallery de Londres.

Edificio modesto, pero a la vez lleno de gran cultura.

Finalmente, del edificio de la Torre de la Parada, sólo quedan las ruinas, dentro del Pardo. Poco más queda. En 1714, los austracistas ocuparon este edificio y el fuego destrozó lo que, irónicamente, había sido una de las peritas en dulce de los Austrias menores.

Heráclito no es como Demócrito. Heráclito llora... o mejor dicho, sabe que todo fluye, que todo cambia, que nada permanece, por eso no cabe en él, gran optimismo. Cuadro de Rubens del filósofo griego, pintado entre 1636 y 1638, hoy en la colección 'Torre de la Parada'

JAVIER RAMOS BELTRÁN, EDITOR EN JEFE DE CULTURA HESPÉRIDE, A 30 DE JUNIO DE 2021. 

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viernes, 30 de abril de 2021

Breve repaso de la Unión de Lublin, el afianzamiento de Polonia-Lituania, la "Antemurale Christianitis", y la introducción del "rex regnat et non gubernat".

Si hay un Estado que merezca respeto por su salvaguarda decidida de Europa y sentar precedentes en lo que a la separación de poderes y al parlamentarismo se refiere, ese es Polonia-Lituania, que es la forma vulgar con la que se conoce a la República - o Mancomunidad - de las Dos Naciones (en latín, Res Publica Utriusque Nationis). Podrá parecer que a día de hoy, Lituania es únicamente un pequeño país del Báltico y que Polonia es un país sin más, pero nada de eso fue en un pasado, donde sin ser especialmente superpotencias tuvieron su grandísima cuota de importancia.

Lituania, la última nación europea en ser cristianizada, durante el siglo XII, estaba compuesta por nueve tribus bálticas: galindios y prusianos a orillas del Vístula, escalvianos, yotvigios, lituanos (también lituanos de las tierras altas) y selonianos por el centro, curonios y semigalianos en la saliente con el Golfo de Riga, y los latgalianos en el río Daugava. Nueve tribus bálticas sin apenas tecnificación, que profesaban sus respectivas religiones de corte pagano y politeísta, aunque con la Iglesia de Riga como su principal baluarte frente al expansionismo de las órdenes germánicas fronterizas. No obstante, aún a pesar de que se fundase la Fratres militiae Christi Livoniae (Hermanos Livonios de la Espada) por parte del obispo de Riga, Alberto de Buxhoeveden, en 1202, el proceso de evangelización en Lituania iba a ser duro y costoso frente a la ardua resistencia de sus pueblos, destacando la estrepitosa derrota contra los samogitios, pueblo dentro de la tribu lituana y liderados por Vykintas, en Saule en 1236, derrota que acabó con la muerte del segundo herrmeister de la orden Volquin von Naumbur, y la disolución de esta hermandad, que tuvo que unirse a la Orden Teutónica tras una dispensa papal que obligó a Hermann Balk, quién cinco años antes había cristianizado Prusia entrando triunfalmente por el Vistula, a acogerles. Cabe destacar que Königsberg, la actual Kaliningrado, y que fue la ciudad natal del filósofo Immanuel Kant (de ascendencia lituana), fue fundada en 1235 por el susodicho Balk, y que, hablando en puridad, ni son alemanes ni son rusos, sino lisa y llanamente prusianos, que eran la tribu lituana más al sur. Irónico que la diosa Borussia, máxima ejemplificación de Alemania, no fuese germánica, sino lituana. Y que Federico II de Prusia, el gran ídolo de muchos dirigentes, incluyendo Hitler, por su pragmatismo y su romanticismo, no fuese el caballero alemán imaginado, sino lisa y llanamente un pescador del Báltico. Pero en fin, "Gott Mitt Uns" y la "Schwarze Adler" son hoy, símbolos de una Alemania (lituana) del pasado.

En 1236, Lituania adquiere el rango de ducado, el Gran Ducado. Aprovechando las tierras rutenas que los mongolos habían invadido, los lituanos buscaron expansión, firmando a menudo tratados con ciudades fronterizas como Novgórod, y afianzando su dominio en el Báltico bajo el dominio de Danílo Galitsky, quién fue nombrado en 1253, como primer Rey de Rutenia. No obstante, Mindaugas, su gran enemigo y contra el que se habían coaligado las principales órdenes religiosas y Danílo Galitsky, como otras tantas veces se apoyaron, se coronó en 1251 como Rey de Lituania, supuestamente el día 6 de julio, considerado hoy en Lituania como Día de la Patria. El Reino de Lituania, ya como reino cristiano, reconocido por el Papa Inocencio IV, fue la gran esperanza de la cristiandad para contener a la Horda Dorada del Imperio mogol. Se pasó de adorar al dios Perkunas a acoger al cristianismo con gran gozo. Tras ordenar el rey Mindaugas la construcción de la Catedral de Vilna en 1251, Lituania avanzó con paso firme hacia el cristianismo. De esta etapa destaca San Vitás, primer obispo cristiano de Lituania. No obstante, en uno de los errores más garrafales de la Cristiandad, como lo fueron las Cruzadas bálticas contra pueblos europeos que profesaban el paganismo, Lituania abandonó la religión cristiana, produciéndose el Gran Levantamiento Prusiano que duró más de catorce años.

Mindaugas consiguió, por tanto, el primer estado unificado de Lituania, y todo a pesar de que a su muerte se produjesen períodos de grandísima inestabilidad, solamente subsanados con el ascenso de la dinastía de los Gediminidis, de la que descienden los Jagellones.

Cuando Vladislao II de Jagellón se convirtió al cristianismo en 1387 para contraer matrimonio con Eduviges I de Polonia y formalizar la unión personal de Polonia y Lituania, este último estado, acabó por cristianizarse tras un largo período de conflictos, intentonas y escaramuzas por estar envueltos entre católicos al norte y ortodoxos por el Este, materializándose la Unión de Krewo el 1 de julio de 1385.

Polonia, por otra parte, desde el 966, ya era un reconocido territorio. Precisamente, ese año 966 se considera el año del bautizo polaco, destacando a Miecislao I y Boleslao I como sus duques, antes de que Polonia se convirtiese en un reino en el año 1025. El Congreso de Gniezno, en el 11 de marzo de 1000, también marca el inicio de la identidad nacional polaca, pues se reconoce a Adalberto de Praga, primer dirigente eslavo canonizado, como un defensor de la cristiandad, y al nuevo estado polaco, como un miembro de pleno derecho de la familia de los reinos cristianos.

Los piastas fueron la dinastía reinante hasta 1370, teniendo que aguantar una larga fragmentación —la primera de muchas— desde 1138 hasta 1320. Casimiro III el Grande fue el último rey varón de los piastas, sucediéndole en el trono, su sobrino materno Luis I de Hungría, merced a un acuerdo por el que este sería sucesor de su tío si moría sin descendencia. No obstante, la hija de Luis I de Hungría, Eduviges I de Polonia - posteriormente, Santa Eduviges, patrona de Hungría y de la Europa Unida (que no Unión Europea) - como ya hemos dicho con anterioridad, cumplió con la Unión de Krewo, volviendo Polonia a la dinastía Jagellón, uniéndose esta con Lituania en una unión personal fructífera.

Retrato de Santa Eduviges, pintado por Marcello Baciarelli (1731-1818)

Polonia-Lituania fue el mayor reino cristiano, protagonizando épicas batallas, como la de Grunwald en 1410, en la que es otra hazaña polaca, donde derrotaron a la Orden Teutónica, a orillas del lago Masuria, en la actual Tannenberg. El 15 de julio, en honor a las tropas encabezadas por Jogaila y que se alzaron con la victoria, es un festivo en Polonia, Lituania y Bielorrusia. 

En esta Polonia nació Nicolás Copérnico, el más reconocido de los heliocentristas, precursor de los pensamientos de Galileo Galilei… y dos siglos más tarde, Johannes Hevelius.

La unión personal de Polonia y Lituania se afianzó el día 1 de junio de 1569 en la ciudad polaca de Lublin, a fin de encontrar un sucesor para Segismundo II Augusto I Jagellón, quien no tuvo descendencia. Finalmente, se hizo efectiva una unión de dos siglos, creándose la Mancomunidad de las Dos Naciones, equívocamente una república, pues seguía siendo una monarquía, pero con una particularidad, que era una monarquía electiva, y en palabras de Jan Zamojski, "rex regnat et non gubernat". Pero no al estilo del Sacro Imperio Romano Germánico, atomizado por reinos, margraviatos, ducados y condados, sino una auténtica unión. A ese período se le conoce como Rzecpospolita.

La Unión de Lublin estuvo a punto de no salir, por el temor de los nobles lituanos a poder sufrir pérdidas y a que Polonia fuese la centralizadora de todo esto. No obstante, y aun a pesar de las reticencias lituanas, acabó saliendo por un gran consenso.

Se decidió que habría un parlamento común, el Sejm, con 114 diputados polacos y 48 lituanos, y un senado con 113 polacos y 27 lituanos, y que habría un único señor de Polonia y gran duque de Lituania. Aun a pesar de todo ello, poseían diferentes ejércitos. A destacar los famosos húsares alados, la infantería ligera de vistosos plumajes, que se destacaron en acciones como la de Viena en 1683 o en las dos batallas de Chocim en 1621 y 1673, donde derrotaron a los otomanos, sempiternos enemigos de la civilización europea.

Volviendo al "rex regnat et non gubernat" se produjo una auténtica separación de poderes que relegó al Jefe de Estado a ser un mero representante exterior. La Libertad Dorada - o Democracia de los Nobles - fue el punto álgido de esta grandísima manifestación en 1573, estructurado en elecciones libres para todos los nobles que quisieren participar, la convocatoria del Sejm cada dos años por el rey, tomar a los Artículos del Rey Enrique como la constitución - que además aseguraba transparencia a sus dirigentes -, derecho de insurrección de los nobles contra el Rey, derecho de un diputado a oponerse a la mayoría de la sesión del Sejm ("liberum veto") y también el derecho a configurar organizaciones o parlamentos paralelos.

Libertad Dorada. La República en el cénit de su poder. Cuadro de Jan Matejko (1838-1893)

Lo que hoy se ve como algo normal en la Mancomunidad de las Dos Naciones ya se practicaba, resultando revolucionario. Influyó también en las guerras civiles inglesas que enfrentaron a los realistas de Carlos Estuardo y los parlamentarios de Devereux, Fairfax y Cromwell. Si bien es cierto, no era una democracia al uso, pues la nobleza —szlachta—, la única con derecho a voto y a ser votada, era únicamente un 10% de la población.

Aunque algunos lo hayan querido comparar con la Unión Europea actual, su unión atiende más al actual Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, por no tratarse de una confederación, sino de una unión personal entre dos países diferenciados. Conceptos como confederación o federación provienen de esta época.

Juan III Sobieski, rey de la Mancomunidad de Polonia entre 1674 y 1696, y uno de los más reconocidos estrategas de su tiempo



Finalmente, en 1795, acabaría desapareciendo Polonia, fragmentada entre Prusia, el Sacro Imperio Romano Germánico y Rusia, con un tímido intento de renacimiento en 1807 bajo la égida de Napoleón con el Gran Ducado de Polonia. Lo que vendría después para Polonia sería un gran declive y la emigración forzosa de sus más eminentes hombres cuando Polonia pasó a ser el Zarato de Varsovia en 1815. 
Las tres particiones de Polonia, como consecuencia de la pérdida de importancia de esta nación tras perder la hegemonía del Báltico en detrimento de Suecia y Rusia (con la que estuvo aliada en la Gran Guerra del Norte) y con la Guerra de Sucesión Polaca que acabó con la firma del Tratado de Viena y el ascenso al poder de Augusto III de Polonia, comenzaron en 1772.
Eminentes artistas como el pianista Frédéric Chopin, profesor de piano y virtuoso con sus "Nocturnas", el escritor Niemcewicz y los poetas Adam Mickiewicz y Juliusz Slowacki, tuvieron que emigrar de Polonia, después del fracaso del Levantamiento de Noviembre entre 1830 y 1831 encabezado por Adam Jerzy Czartorysky, la única persona que fue gobernante de dos países: Rusia entre 1804 y 1806, y Polonia en el levantamiento anteriormente mencionado. 
Guillaume Apollinaire (1880-1918), poeta francés, famoso por sus caligramas, nació en Roma, hijo de madre polaca.
Mi honor y reconocimiento para el pueblo polaco, mi honor y reconocimiento por un pueblo que defendió Europa con su sangre y que precedió a lo que hoy somos. Si se condenan el éxodo judío y el éxodo gitano, ¿por qué no el polaco? Polonia, histórica nación a la que han robado territorio, a la que han humillado y la que han denigrado. Polonia siempre adelante. Similar a Lituania, quien también perteneció al Imperio Ruso, un imperio que de cara al exterior se mostraba europeo y dentro era paneslavista, y que en 1863, tras su Levantamiento, vio cómo se prohibió el alfabeto latino para sustituirlo por el cirílico. "Si Deus nobiscum, quis contra nos". 

Zyj, swobodo, Polsko, zyj!

sábado, 27 de febrero de 2021

El ataque de la suciedad antiestética

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No hubo más motivo de orgullo en el aciago 2020 para mí, que el acudir a la manifestación agrícola del día 14 de febrero del 2020 en Valencia. Manifestación calificada de alto riesgo desde el Ayuntamiento de Valencia y desde la GVA. Una manifestación pacífica en la que sólo hubo tractores, coches, humildes agricultores con azadas y corbellas, y lo mejor y más granado de nuestro campo, protestando contra la depreciación, contra los intermediarios crapulosos que se enriquecen a costa del sudor, las lágrimas, los callos y el sufrimiento del noble agricultor, un agricultor que fundamenta su nobleza en callos y sabañones. Y fue una manifestación sin ninguna algarada violenta, sin provocaciones, sin amenazas, sin destrozos, sin agresiones... Igualito a lo ocurrido en las manifestaciones por ese «grandísimo» artista que es Pablo Hasel.

La suciedad antiestética e inmoral no se muestra únicamente en la fealdad, sino en el carácter decrépito, holgazán, envidioso e inmaduro de quién la porta. Se muestra también en esos comportamientos que demuestran que la finísima línea entre el incivilizado orangután y el supuesto humano civilizado, el «zoon politikón», no es más que eso, una finísima línea.

Ardieron las calles - intento que esta sea una expresión figurada y no creer que haya podido pasar de verdad - no para protestar por un sistema injusto que ha destrozado a Montesquieu y la separación de poderes, sino para defender a un rapsoda mediocre y millonario, hijo de un crapuloso, que a su vez era hijo de otro crapuloso enriquecido durante el franquismo y que han participado en ese clasismo institucionalizado y sistemático que es el separatismo catalán. 

En ocasiones, me gustaría entender que puede pasar por las cabezas de los ideólogos de esas manifestaciones, aunque quizá, sabiendo que son los niños de papá consentidos que nunca responden por las maldades que hacen, ya nos podemos imaginar lo que por esas cabezas pasan.

Mientras en Europa va destrozándose su patrimonio cultural e histórico, su tradición y todo lo que hemos sido, a fin de buscar la subversión cultural e ideológica, y la homogeneización como si fuésemos borregos no pensantes, y mientras vemos atropellos contra señores mayores que dieron la vida por las futuras generaciones, aquí en España, país donde se conculcan derechos y no va a la zaga de otros países europeos en los que a destrucción de patrimonio material e inmaterial respecta, sólo se sale para defender al haragán. Defended al pobre hombre agredido en Linares por un energúmeno pederasta y borracho, defended a los sanitarios, que ya no pueden dar más de sí ante vuestros desmanes, defended a los maestros, defended a los comerciantes... defendednos a los agricultores.

Los mismos que se apuntan un tanto heroico por salir a manifestarse por un cerdo mediocre y haragán en este enfermo y decadente país donde se ve a la noche a las mesalinas y a los sátiros ponerse mutuamente la cornamenta, son los mismos que criminalizaron las manifestaciones agrícolas y son los mismos que consideran facha y rancio todo tipo de manifestación cultural.


*Javier Ramos Beltrán, a 27 de febrero de 2021*

viernes, 5 de febrero de 2021

21 años. 4 años de Cultura Hespéride.

Oficialmente, el cuarto aniversario de "Cultura Hespéride" será el 30 de junio. Fue ese día, cuando yo, todavía estudiante de Bachiller - y ya estoy en Tercero de Carrera, cuanto ha llovido - decidí apuntalar una labor que yo llevaba tiempo haciendo, como lo era la divulgación cultural, y acercar al pueblo y a todos aquellos que lo deseasen, algo tan noble para el alma y el espíritu como todo tipo de manifestaciones culturales.

Hoy, es el día de mi vigesimoprimer cumpleaños, y yo, como otros tantos de nuestra generación, nos encontramos por primera vez en mucho tiempo con unas dificultades nunca antes vistas en un país del primer mundo - o al menos, España, supuestamente lo es -. Con unas dificultades que sí vivieron nuestros bisabuelos y tatarabuelos con la pandemia de gripe de 1918 en el ámbito sanitario y como sí vivieron nuestros abuelos con la cruenta Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial y las consecuencias posbélicas de ambos enfrentamientos.

Quizá la situación no sea tan dramática, quizá de aquí salgamos sin vivir en la pobreza - y Dios quiera que sea así -, pero desde luego, acabemos como acabemos, moralmente, estamos legando una sociedad peor de la que nos legaron nuestros padres y abuelos. No sé si yo y otros tantos con los que me junto y hablo seremos las excepciones que confirman la regla, pero muchos jóvenes de hoy en día, han crecido entre algodones - y eso es perfecto -, pero no les han inculcado que es lo que hay que hacer para llegar hasta esos algodones, hasta esas cunas de oro, hasta esos bienes materiales, que deberían ser las hojuelas de la miel de los valores familiares. Sería bastante peliculero si dijera que yo he vivido en carestías, cuando, objetivamente, he vivido mejor de lo que vivió mi padre y, por supuesto, mejor de lo que vivió mi abuelo. Y aunque yo tuviese los caprichos que quisiese, jamás fui un niño mimado, ni caprichoso, ni sentía especial pretensión por algo más allá de por la cultura o por el campo. No. Y tampoco es cuestión de atizar a otros, pero la cosa es así.

Quiénes me conocen, saben que yo esperaba que viniese mi cumpleaños, no por las multitudinarias fiestas que jamás me hicieron - y tampoco pretendí - ni por los exuberantes regalos que me hiciesen - y me hacían regalos normalillos -, sino por poder ir al Museo del Prado. En mi cumpleaños o en vísperas. Y así fue hasta los doce años. Cuando falleció mi abuelo Ramón en enero del 2013 - un mes antes de que yo cumpliese los años - aquella tradición se paró, aunque pude seguir yendo durante veranos y otoños a ver la más inmensa, excelsa e imperial pinacoteca del mundo. Y así me educaron, me educaron en cultura, me educaron en trabajo duro y me educaron en amor.

Mis deseos para cuando acabe esta pandemia es que podamos salir con una mejor calidad humana, que se siga divulgando cultura en condiciones y que no haya nada que coarte nuestra libertad. Yo cambiaré y mejoraré en la medida de lo posible, no quiero entrometerme en los personalismos y circunstancias de cada individuo, algunos, ya han sustituido la cruz - da igual cristiana, que celta - por la que muchos de nuestros compatriotas europeos dieron la vida por la T del consumismo y del capitalismo, aunque, eso sí, trabajamos los de siempre. "Nosotros somos nosotros y nuestras circunstancias".

Muchas gracias a todos los que me acompañaron a lo largo de estos veintiún años de vida. Muchas gracias a todos ellos, porque espero seguir contando con su amistad, su calor y su buen trato en este largo trayecto que es la vida.

Lo que puedo decir, es que yo no me críe con caprichos, me críe para ser un hombre de bien, que amase a su Familia y que diese la vida por lo suyo. Al fin y al cabo, eso es la naturaleza de los hombres de bien.

JAVIER RAMOS BELTRÁN, A 5 DE FEBRERO DE 2021

domingo, 25 de octubre de 2020

En recuerdo de mi abuelo Ramón, el más grande.

 Hoy, 26 de octubre de 2020, sería la conmemoración del nonagésimo aniversario de mi abuelo. Bueno, sería no, es. Es la conmemoración del nonagésimo aniversario del nacimiento de mi abuelo, D. Ramón Ramos Hernández.

Mi abuelo nació en Calderón, sus padres eran D. Victoriano Ramos García (1890-1963) y Dª Esperanza Hernández García (1904-1931). Y sí, como lo oyen, mi bisabuela murió al poco de nacer mi abuelo. Mi bisabuela murió en enero de 1931, por unas complicaciones del corazón, y mi abuelo había nacido escasos cuatro meses atrás. No corrían buenos tiempos para una España que vivía convulsos cambios políticos. A la desconfianza de la población española sobre la dinastía Borbón, cuya restauración ya llevaba cinco decenios largos, no habiéndose acometido ningún tipo de reforma, sino todo lo contrario, pues además se perdieron las últimas posesiones del Imperio Español, como lo fueron Cuba y Filipinas en 1898, en una derrota deshonrosa, que tuvo la deshonra después del Tratado de París del 10 de diciembre - irónico, pues es el día de la Virgen de Loreto - donde a los españoles se nos repartieron las migajas de una guerra que nosotros jamás provocamos y que perdimos aún a pesar del heroísmo, del resuelto heroísmo de los nuestros, pero que contó con la desidia de la sociedad civil española, la que tantos años lleva siendo empoderada falsamente bajo las premisas de que el odio a la Patria y la falta de respeto a tus mayores y a la experiencia es algo que los "libera".

En ese año 1930, en el mes de enero, Miguel Primo de Rivera, dimitió como Presidente del Directorio Militar, cuando bajo su gestión, tras mucho tiempo, se intentó aparcar el desangramiento que España sufría a causa del turnismo político, del falso Dios del turnismo político. Dimitió por perder el favor de Alfonso XIII, el mismo que en los momentos previos del Desastre de Annual gritaba con total profusión "vivan los hombres", un infame sátiro como toda la patulea dinastía de los Borbones que ni tan siquiera la sangre de un honrado ingeniero alicantino puigmolteño pudo aplacar. Porque Alfonso XIII era un tipo glotón y hedonista, un tipo que tenía películas pornográficas siempre a su disposición y, al igual que su abuela, la "querídisima" Isabel II, fue rey desde niño - en su caso, incluso antes de nacer -, pero sin recibir una educación adecuada al cargo que iba a ejercer. Y como todo tipo glotón y hedonista era incapaz de ver quién se partía la cara por él, creyendo que él era el único representante de España, pues Primo de Rivera le salvó de una investigación parlamentaria como consecuencia del Informe Picasso.

Lo que el bienio reformista de la II República se imputa a sí mismo de una forma demagógica y casi tan falsaria, lo inició Miguel Primo de Rivera, como lo fue la escolarización en pequeñas aldeas y, por supuesto, la igualdad salarial, en un proceso que comenzó en la Huelga de la Ferroviaria "Barcelona Traction" en 1919 y que acabó por confirmarse con la unión corporativista entre la Unión Patriótica - "antipartido" - y los sindicatos existentes. 

Mi abuelo Ramón tenía dos hermanos mayores: Isabel y Enrique. Mi bisabuelo Victoriano - "Víctor" - había casado previamente con una mujer de la aldea de El Derramador, quién también falleció, pero fue por tuberculosis, llevándose con ella a una pequeña niña llamada Felicia (abuela mayor de mi abuelo Ramón, por tanto). Era un ambiente familiar, hogareño y solariego, con las típicas carencias que todo hogar rural en unos tiempos de desigualdades se vivían. La ingente cantidad de tierras que mi Familia tenía en Calderón - seguimos teniendo - y que eran perfectamente trabajadas, por desgracia, no daba para mucho. La "cuestión agraria" se empezó a abordar con Primo de Rivera, mucho antes de que el bienio reformista de la II República, la llevase a práctica. Quede claro que mi bisabuelo tenía tierras y, técnicamente, era un terrateniente; quede claro también que igual que tuvo trabajadores a su cargo y él también trabajó a cargo de otros como su hijo, no fue un "señorito de derechas" como cualquiera que lea esto pensaría. 

Mi abuelo Ramón pronto pasó a cuidados de una familia de San Antonio conocida como "Los Carriles", en una práctica muy común para aquellos que se habían encontrado con el fallecimiento prematuro de una madre, la que proporcionaba lactancia. Mi abuelo tuvo que estar hasta los cinco años junto a su madre 'adoptiva' Maximina en San Antonio, y digo 'adoptiva' entre comillas, pues él seguía viviendo en Calderón con su padre, quién pagaba a su madre 'de leche' para que le proveyera de cuidados. Aquella familia se trasladó posteriormente de San Antonio a Torrente, y seguimos manteniendo una buena relación con ellos, con los 'hermanos de leche' de mi abuelo.

Curtido, como todo hijo de vecino nacido en los convulsos años 30, en las más inimaginables de y atroces de las situaciones, mi abuelo supo salir adelante sin más ayuda que la de sus familiares y amigos que vieron en mi abuelo la mayor capacidad de resistencia nunca antes vista. Aún a pesar de ser muy constante y trabajoso en los estudios, ya sabemos lo que pasaba entonces a quiénes no tenían posibles, y tuvo que seguir trabajando en el campo. De 1948 a 1949 realizó el servicio militar en Manises y afianzó su noviazgo con mi abuela, con la que se casó en 1958. En 1960 nacería su único hijo, mi padre.

Mi abuelo sorteó no sólo las dificultades aparejadas a los hombres y españoles de su tiempo como las dificultades económicas o casi un éxodo rural. Mi abuelo que hasta los cuarenta años estuvo viviendo en su aldea tuvo enfermedades respiratorias que estuvieron a punto de llevárselo por delante y muchos sustos en el corazón. Hablamos de cuando mi padre era un niño pequeño, muy adelantado a los suyos y a quién le propusieron continuar sus estudios en el Colegio Santa Ana de Utiel, donde a mi padre se le subió un curso (como se intentó hacer conmigo, pero aún a pesar de superar favorablemente las pruebas de CI y todo, hubo cierta 'china' en el zapato con un dibujo que no le gustó al psicólogo). Quizá una inteligencia heredada, quizá la inteligencia del esfuerzo, del valor, de un talento que poco a poco se va puliendo.

De mi abuelo Ramón poco más puedo decir. Que se mudó de Calderón a San Juan, no participó de un masivo éxodo rural como si hicieron muchos contemporáneos suyos, pero sí se mudó. De una aldea a otra que distaban apenas tres kilómetros y a la que se fueron andando y sin coche. Compraron una casa, en tiempos en los que se alquilaba, en la Calle Nueva de San Juan, cuando esta era una aldea pujante en la Vega del Magro, y que miraba a los ojos a la siempre hegemónica San Antonio. Una casa que no tenía agua potable, ni cañerías, y en los que se tenían que hacer las necesidades en un corral; una casa que hasta el año en que murió mi abuelo (2013) no contaba con un sistema de vitrocerámica y en el que se tenía que calentar la sartén con una bombona. Recuerdo yo la de veces que he tenido que meter la bombona. 

Y aún así, aún a pesar de las carencias, vivió feliz. Si tenía que doblar turno en el campo para que mi padre - quién nada más acabar el servicio militar quería estudiar carrera universitaria y no tirarse la vida en el bar - pudiera estudiar lo hacía y a su vez, le seguía enseñando a mi padre la utilidad y la bondad del trabajo duro. Si en mi casa hasta mediados de los años 80 se seguía asando una patata, una simple patata, en una estufa de madera se hacía. Época de pocos caprichos, época de sufrimiento y se salió adelante.

Por eso, yo me siento orgulloso de ser el nieto de tan egregio hombre, me siento orgulloso de que cuando yo pintaba y dibujaba, cuando tenía una carrera artística por comenzar, él colgaba mis lienzos y mis dibujos en su sala de estar, porque él siempre se sintió orgulloso de tener un nieto como yo, siempre se gloriaba de hablar de mí. Porque él y nadie más que él, me entendió. Porque yo a él le he dedicado cuadros, dibujos y artículos como este, a él le he dedicado lo poco bueno que me ha pasado en la vida, porque sé que en las muchas veces que me abato, él estará ahí para acompañarme y guiarme. Desde el cielo. Desde el cielo donde están los abuelos, desde el cielo donde están los más grandes.

Porque yo sí siento orgullo de tener cultura de la familia, orgullo de trabajar duro y orgullo de ser aldeano. Porque yo sí siento orgullo de tener valores que hoy día se pierden en medio de la vorágine globalista y torrebabelista. Porque yo te quiero, abuelo. Tenlo por seguro. Me disculpo si alguna vez pudiera haber hecho algo que te deshonrara, pero ten en cuenta que todo lo hice por ti, por tu nombre, por tu figura. Te quiero abuelo. Te quiero mucho. Por haberme enseñado todo lo que soy. A ti, consagro esta entrada. La mejor entrada de Cultura Hespéride.

Y, por cierto, a tres días del cumpleaños de dos personas, también muy especiales en mi vida. Personas especiales que nunca jamás pudieron conocer a mi abuelo, pero que si lo hubieran conocido, lo hubieran querido. Dos personas especiales como lo son los hermanos Mira (Borja y Carlos), a quiénes les deseo la mejor de las suertes y una felicitación de cumpleaños anticipada para el día 29 de octubre.


En memoria de mi abuelo Ramón, en el recuerdo de mi abuela Luz. En el recuerdo de su hijo. En el recuerdo de su nieto. En el recuerdo de todos cuantos le quisimos.


jueves, 22 de octubre de 2020

¿Qué pasa con la cultura, qué pasa con la ética de la estética?

Hagamos como Ludwig Wittgenstein, y establezcamos que ética y estética "sind Eins" (son uno), hagamos un "nulla ethica sine æsthetica", tan necesaria en este mundo cobarde y ávaro, sin justicia, sin belleza y también sin Dios, e intentemos establecer que, no es nada superficial este axioma latino. ¿Es que no son acaso la ética y el arte, auténticos emanantes de la estética y de la belleza? ¿Es que bondad y belleza no están relacionadas? Peor es lo que propone el posmodernismo beauvorista, "evolución" de las peores artes surgidas al albor del siglo XX y mal llamadas vanguardistas. Fue entonces cuando el arte dejó de tener esa función ético-estética, cuando dejó de ser la máxima expresión de la furia y el amor, del espíritu y la bravura, y de las sensaciones contrapuestas de genios. Se democratizó el arte, y se democratizó mal. Entonces cayó el Dios del arte, cayó Occidente, cayó la cultura, cayeron los cardum romanos, cayeron las columnas, cayeron el dórico, el jónico y el corintio, cayó el románico del Pantocrátor, el gótico de la Theotókos que recuperaba la perspectiva lineal, el renacimiento del antropocentrismo botticeliano y davinciano, el barroco de las tinieblas italianas e hispánicas y del regocijo flamenco, el recargadísimo rococó, el neoclasicismo que influyó hasta en la configuración de los Estados Unidos de América - quiénes querían ser una Atenas americana -, la rabia y la incomprensión del romanticismo o las marcadas y coloridas pinceladas del impresionismo. Cayó el arte y nacieron nuevos ídolos. Ni tan siquiera un antropocentrismo, no fue más que un egocentrismo hedonista que defendía - si es que defendía algún ideal - la ideología del 'porqueyolovalguismo', sin haber mérito de ninguna clase, dejándose de hacer arte. Dejándose de proclamar la única verdad, la verdad de la estética, dejándose de lado el susurro divino que a tantos hombres, que a tantos artistas inspiró a llegar a las más altas cotas.

¿Y qué es el mundo de hoy día? ¿Qué son hoy los Pedro Sánchez en España? No me refiero a un nombre que llevan millones de españoles y que es igual de común que un "Antonio López", un "Juan García" o un "José Martínez", me refiero a ESE - si es que se necesita ponerle en mayúsculas -, a alguien que no ha de ser únicamente considerado un traidor, un felón o un advenedizo, gracias a algunos que no son traidores a la Patria a la que pertenecen, pero no a la que sienten, porque únicamente abogan por su destrucción, no, Pedro Sánchez es el remate final del declive occidental, pero uno de tantos remates finales que ha tenido el declive de una civilización que abandona la estética de la ética, la ética de la estética. ¿Qué es lo que ha hecho Pedro Sánchez que sus predecesores desde la llegada del nuevo Dios que era el Régimen del 78 no hayan hecho? Aznar también pactó con secesionistas, por poner un ejemplo de alguien con una ideología contraria - pongamos en comillas, lo de ideología porque no hay idea, no hay acción, y en contrario, permítanme que haga casi una mueca más de desagrado que de risa - a nuestro ilustre y actual Primer Ministro del Reino de España (o de lo que quede de ella). Pues el mundo de hoy día, es una sociedad condenada, una sociedad de adocenados para los que todo esfuerzo y toda reivindicación cultural son algo totalmente ajenos, la grandeza de tiempos pretéritos, el orgullo de las raíces, se oculta por quiénes lo consideran ofensivo. Se vocifera la endofobia, se pide perdón hasta por el más simple acto y se promociona la mediocridad como la más alta cota a la que un se humano ha de aspirar. Si eres mediocre, si no divulgas, si vives a costa de quiénes trabajamos y nos partimos el lomo, si eres una persona que en otros tiempos hubiera sido considerado lo que demuestra ser que es el tonto del pueblo pero ahora eres líder de opinión de las juventudes de tu pueblo, si eres envidioso, si detestas tu patrimonio histórico y cultural, y si en definitiva, eres ese 'tonto útil' del sistema establecido por el posmodernismo, que emana del derecho positivo y no del natural, recuerda que recibirás prebendas, recuerda que serás el prohombre de esta nueva moral mundialista.

Protestas en Chile: Encapuchados incendian Iglesia de la Asunción en medio  de masiva manifestación en Santiago | Plaza Italia | Estallido social |  Sebastián Piñera | FOTOS | VIDEOS | | MUNDO | EL COMERCIO PERÚ

Cúpula de la Iglesia de La Asunción en Santiago de Chile que cae ardiendo en llamas tras los incidentes de la pasada madrugada del 18 de octubre.

Y mientras, vemos como se producen evidentes atentados estéticos, porque saben que el peor ataque que puede hacerse al común de un Pueblo, es el ataque a su patrimonio y a su cultura. Las protestas de Chile, independientemente de su legitimidad, se saldaron con un ataque a dos icónicas iglesias de su capital - de una capital fundada por Pedro de Valdivia y que tiene el nombre del Patrón de la Hispanidad - como lo son la Iglesia de San Francisco de Borja construida entre 1872-1876 por iniciativa de la Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl (compañía que, desde su fundación el 29 de noviembre de 1633 por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, abogó por mejoras en la vida de agricultores, aldeanos y construyeron hospitales, orfanatos, residencias e instituciones psiquiátricas) y la Parroquia de La Asunción, destruida sin contemplación alguna y saqueada para posteriormente ser objeto de mofas por ello mismo, siendo remembranza de las peores imágenes de nuestra última Guerra Civil en la que los milicianos saqueaban hasta los osarios y se vestían de forma infame con la indumentaria litúrgica.

¿Pero se quedan ahí todos estos ataques a la cultura occidental, en la que el cristianismo desde Saulo de Tarso encontró su acomodo por su perfecta aclimatación a lo mejor de la Antigüedad? No. Pero recapitulemos, pues el término multiculturalidad implica destrozar cultura occidental, eurodescendiente o cristiana. E implica destrozar también lo que hubo 3.000 años antes de que viniese el cristianismo en Europa.

Pongamos un ejemplo palmario de atentados, de 'accidentes', como los que ocurren en Francia desde principios del siglo XXI, cuando la multiculturalidad entró arrasándolo con todo, merced al 'Liberte, Egalité, Fraternité' que dejó de ser libertad para ser esclavitud posmoderna, que ponía la igualdad por encima de la calidad y la equidad y la fraternidad que jamás reconoció como hermano al nacional al que siempre envidió. ¿Es accidente lo que ocurren con numerosos templos cristianos en Francia? Pues pueda ser, las casualidades - o las no tan casualidades - existen. 

Se incendió en París la iglesia en la que se filmó "El Código Da Vinci" | TN

Iglesia de San Sulpicio, de estilo barroco y neoclásico, que tomó más de dos siglos para construcción (1646-1870) y que tiene en su interior obras de arte que representan escenas bíblicas como la lucha de Jacob contra el ángel o la expulsión del general Heliodoro el Sirio del templo, ambas pintadas por Delacroix, y numerosas esculturas.

El incendio de Notre-Dame de París - uno de tantos monumentos consagrados a Nuestra Señora de ese arte tan 'mariano' que era el gótico - de 2019 fue el más conocido y el que más conciencia social movió, pero quizá de lo que se hable tan poco, es que un mes antes de la quema de Notre-Dame de París, el día 17 de marzo, se quemó la Iglesia de San Sulpicio, segundo templo más grande de París tras la famosa catedral, y que, como curiosidad 'mariana' hemos de reseñar que tiene un altar dedicado a la Virgen, rematado con un fresco en que la Madre se eleva al cielo rodeada de ángeles (pureza), santos (santidad) y doctores (conocimiento), de San Pedro a la derecha y a su izquierda, Sulpicio Pío (576-646), quién como obispo de Bourges, se destacó por su férrea disciplina y su bondad, junto a otras advocaciones marianas. 

Y, por supuesto, no podía faltar la clásica representación de la "Virgen con el Niño" aplastando a una serpiente, en una escultura del neoclasicista Jean Baptiste-Pigalle, flanqueada por columnas de Leptis Magna, que a Luis XIV le fueron ofrecidas en 1685 tras una de sus incursiones contra los berberiscos, destinándose unas cúpulas a la construcción de este bello monumento eclesiástico y otras al Palacio de Versalles.

Lo más sobrecogedor es ese trasfondo ideológico, de guerras de religión y de las continuas disensiones entre Occidente-Oriente, y como ya he mencionado con anterioridad, atacan al corazón, al pulmón del Pueblo: ese patrimonio histórico, cultural y artístico, ese patrimonio que se levantó por el buen hacer y por la inspiración divina de toda una comunidad nacional. "Los susurros de Dios" los llamamos los amantes del arte; las pulsiones, el talento y la piedra a pulir que la realidad nos lo demuestra. La piedra es firmeza, la piedra es solidez, la piedra es raigambre, es la unificación de un Pueblo, de una comunidad nacional en un credo común y una lucha espiritual.

Pero no sólo arden, en la Iglesia de Nuestra Señora de los Infantes de Nimes, con excrementos humanos se dibujó una cruz, se destrozó el altar, se profanó el sagrario y se robaron las Sagradas Formas, ocurriendo lo mismo en otra Iglesia de Nuestra Señora en Dijon, donde tras forzar la puerta del Sagrario, pisotearon las Sagradas Formas.

Por no hablar de la Catedral de San Pedro y San Pablo de Nantes, cuyo incendio se produjo el día 18 de julio de este mismo año - día de San Federico y conmemoración de un capítulo de nuestra Historia Patria, cuya sola mención hace que se regurgiten los más bajos jugos digestivos de algunos - y que acabó de confirmarse que fue provocado por un ruandés con estatuto de 'refugiado', que 'colaboraba con la jerarquía religiosa local' y al que, como siempre, se le intentó perdonar con un enésimo justificante, eximente de locura transitoria. De aquello que llaman locura transitoria, de cólera, de enajenación, cuando fue un grave atentado y no un mero acto vandálico de un guillado aislado, y más sabiendo la tea de determinada confesión a la que se le ha de llamar 'de paz'.

Y, efectivamente, estamos inmersos en una guerra de religión, en una guerra cultural, en la que todo lo que una comunidad construyó bajo un influjo divino, inspirados en lo puro y bueno, bajo la certeza de llegar a las más altas cotas y cimentados en la firmeza de la roca es derribado como el castillo de naipes que ante una nimia ventolera cesa toda resistencia. 

No es casualidad esa alianza, para nada improvisada, entre los poderes globalista, entre el posmodernismo y entre determinadas confesiones religiosas; a todos ellos les une la destrucción de la Verdad, de lo bello y de lo bueno. Observemos a los famosos Budas de Bamiyán, destruidos en 2001 por un vesanico ataque talibán, quiénes la dinamitaron sin contemplación alguna. ¿Saben qué representaba? La perfecta conjunción entre el arte griego clásico y el budista, ejemplificado en el reino grecobactriano, reino casi mitológico, que queda para la Historia, casi enterrado. Un reino (250 a.C.-125 a.C.) que en su época fue el más rico en todos los aspectos (socioeconómico, moral y cultural). Y a los talibanes, aquellos que jamás han tenido en ese deje virulento la creatividad y la unión de un pueblo en cimentados ideales, todo aquello les sabía mal, porque aquello representaba lo que ellos jamás habían logrado ser.

Santa Sofía, visita al Templo inquebrantable | Cuaderno de Viajes

En Santa Sofía (la Santa Sabiduría), uno encuentra preciosos mosaicos bizantinos, fue reunión también de importantes literatos y principal centro de peregrinación cristiano durante la Alta Edad Media. También hay inscripciones rúnicas (Halgdan y Ári) que muestran la coincidencia entre vikingos y bizantinos.

En el fondo, es lo que ocurrió también en Turquía este pasado verano con Hagia Sofía, construida por Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, entre 532-537, que desde su definitiva construcción (537) hasta la caída del Imperio Bizantino a mano de los otomanos (1453) ejerció como catedral de la Iglesia Ortodoxa Helénica, salvo un paréntesis (1204-1261) en que lo fue de la Iglesia Católica. Siendo durante más de nueve siglos - que se dice pronto - un templo cristiano, e incluso desde que era una simple Iglesia que ejercía desde el 360, por lo que hablamos de casi 1.200 años como uno de los vigías de la cristiandad. Fue mezquita imperial bajo los otomanos y tras la laicización y la 'occidentalización' que preconizaba Mustafa Kemal Atatürk - siendo estos los cimientos constitucionales para regir una sociedad islámica y antieuropea como la turca - se convirtió en un museo, y por tanto de titularidad del Estado. Independientemente de que, a mí, a título personal, como católico practicante, me pareciera también una profanación el que una Catedral fuera convertida en un museo, al menos, se tenía una funcionalidad clara, se demostraba lo que fue, los vestigios de lo que fue durante años el principal centro de peregrinación para cristianos y donde confluyeron artistas y pensadores. Llegó Erdogan, de deje panturánico, otomanista y financiador de esos 'hombres de paz' que a diario - y no sólo con atentados - asaltan lo más sagrado de nuestro Pueblo, y en 2020 decidió devolverle esa funcionalidad como mezquita. No ardió un templo, no ardió un monumento, pero tampoco se han de agradecer esos velados atentados estéticos, que tienen en medio de ese desmedido fanatismo islámico, la ocultación de los mosaicos de la Virgen con el Niño y el anunciador Arcángel Gabriel, por situarse en la zona orientada a La Meca para el rezo musulmán.

Mezquita-Catedral de Córdoba | Sitios de España

Catedral de la Asunción de Nuestra Señora de Córdoba, cimentada sobre la Basílica de San Vicente Mártir, que aunque no fuera la gran basílica que durante mucho tiempo se argumentó, los especialistas sí consideran que las evidencias de allí eran templos cristianos, aún humildes y que fueron la 'caput anguli' de las comunidades cristianas de la zona.

Idéntica situación a la de la Catedral de la Asunción de Nuestra Señora de Córdoba, porque es Catedral, no mezquita-catedral ni cosas parecidas (nótese como sitúan el mezquita antes que Catedral), cuando esta fue levantada - en el 780 - sobre la Basílica de San Vicente Mártir y otras iglesias anexas, de gran importancia episcopal para Córdoba. Pues bien, aún a pesar de las reformas posteriores durante el Gótico, durante el Renacimiento y durante el Barroco, a este edificio se le sigue considerando un edificio islámico, y no precisamente por haberse construido durante el período de estadía de estos tipos en la Península, sino únicamente por ideologización y desarraigo. Aprovecho para decir que, independientemente, de mi desapego hacia todo lo islámico por lo que supone esa sociedad, su arte - el cuál no es arte arábigo, ni norafricano, ni musulmán - también tiene un punto de belleza. Lástima que no hubiera innovación, y todo, todo fueran préstamos - como en todos los estilos artísticos, pero aquí de una forma más descarada y sin mediar creatividad - de sus coetáneos. 

Obviamente, yo no quiero anular ninguna expresión artística, ni hacer un ejercicio de etnocentrismo, pero es evidente, muy evidente, que no todas las culturas son iguales, y que algunas culturas han desarrollado más la creatividad y han realzado más el espíritu que las otras. 

Recordemos Palmira, destrozada en 2015 por los islamistas, donde estaba el templo del Baal - para culturas semíticas y arábigas, el dios del tiempo -, la destrucción y decapitación de estatuas en la ciudad iraquí de Hatra, la total devastación de la mítica capital asiria de Nínive o de su capital precedente como Nimrod, y la destrucción de iconos en el Norte de Malí en 2015. Recordemos las vesanias islamistas y recordemos que es lo primero que atacan estos malditos terroristas.

Recordemos que la Cultura - sí, con mayúsculas, la Cultura - jamás abandonará al Pueblo, se nutre de él - igual que nosotros nos nutrimos de ella -, y siempre, siempre, será la máxima expresión de la genialidad y de la capacidad de una comunidad, de una comunidad que recibe los susurros divinos, los susurros de la más alta exaltación, de las más altas capacidades.

Porque este mundo cobarde, avaricioso y dejado de la mano de Dios y de la Providencia, desprecia la excelencia y desprecia a todo aquel que intente medrar sin depender de prebenditas, desprecia a todo aquel que intente divulgar, a todo aquel que tiene un mínimo de creatividad y todo por la institucionalización de la envidia. Y por desgracia, también se institucionaliza la pereza del que quiere ver al genio destrozado y enfangado, y la avaricia del que no desea ni superarse a sí mismo y ni tan siquiera igualar o superar los logros de su prójimo, sino que este, este sea peor que él a toda costa. Vemos como todo tipo de reivindicación de genialidad es despreciada, porque al mundo de ahora no le interesan librepensadores, ni tampoco gente con cultura. ¿Que arda patrimonio cultural? No hace falta, cuando ardan monumentos, ya habrá alguien que aplauda de forma mecánica y babeante. Arderá la cultura, arderán las ganas por saber más y porque la sociedad actual - recordemos que tienen como voceros a una clase política castuza y despreciativa - a ello lo aboca.

Así se ve, cuando en España se sube al 21% la adquisición de libros o como cuando se pone que se puede pasar de ESO y Bachiller sin límite de suspensos. Finalmente, la nota de corte baja y se tendrán licenciados que no sabrán nada de la materia que en su carrera se da. Así se ve también como en España no se sabe nada, pero absolutamente nada de su digno patrimonio cultural, ni de su naturaleza, pero sí de las tarascadas que el 'panem et circenses' - y ahora más lo último que de lo primero - del fútbol y la política montan. 

La Torre Eschenheim de Frankfurt, que es otro monumento que ilustra esta entrada, es conveniente sacarla a colación, para que sea nuestro ejemplo de vida. Francfórt del Meno, fue la capital de los francos, fue una Ciudad Imperial Libre (Freie Reichsstadt) teniendo su propio Reichsunmittelbarkeit, con el que las ciudades con el estatus de libres, no necesitaban de intermediarios ante el emperador, y siendo la ciudad que hasta 1806 elegía al Emperador, y desde 1562 la ciudad en donde se coronaba. Ahora se le llama Mainhattan, por ser el Manhattan de amplísimos rascacielos a orillas del Meno, ahora es la ciudad donde una familia como los Rothschild empezó expandiendo sus tentáculos hasta dominar el mundo por lo malo, ahora es la capital del BCE donde ejercen Christine Lagarde, esa señora que decía que los ancianos costaban dinero, y Luis de Guindos, quién tuvo la desgracia de ejercer de nuestro Ministro de Economía y partícipe del hundimiento de Lehman Brothers en 2008, un hundimiento que también influyó para la grandísima crisis económica - y moral - de aquel mismo año, y cuyas consecuencias hoy duran. Pues bien, esta muralla fue construida entre 1426 y 1428, y parece una simple torre, pero es la perfecta conjunción de funcionalidad y de estética, de recordarnos hacía donde habrá de derivar el mundo si lo cogemos por los cuernos y el esplendoroso futuro que tras la lontananza habrá de divisarse. Un futuro en el que nos mantengamos en pie frente a un mundo en ruinas, que considera que lo mejor será siempre la homogeneización, la mediocridad y la fealdad. Y yo, no quiero fealdad de alma, ni fealdad estética, yo quiero belleza, yo quiero seguir con la autoexigencia. Sean más coherentes, defendamos la cultura.

"Donde hay poca justicia es un peligro tener razón" (Fco. de Quevedo Villegas), y no le faltaba razón - pido perdón por la redundancia y la gracieta - de lo que nos encontramos a diario.

JAVIER RAMOS BELTRÁN, A 22 DE OCTUBRE DE 2020

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